Siempre es mejor utilizar el término "de reparto" por encima de "secundario". No, no existen interpretaciones secundarias, todas suman, todas cuentas, y aquellas que realmente no adquieren trascendencia alguna es porque están mucho más cerca de la anécdota que de otro lugar creativo. Por eso, a lo largo de la historia del Oscar, nos hemos encontrado con presencias en esta categoría que han terminado calando más hondo en la memoria colectiva que alguna de las estatuillas entregadas a actores protagonistas que son, a priori, más lustrosas. Algo más que justicia poética.

Sin embargo, lo que también ha ocurrido en los últimos años ha sido una continua devaluación de la categoría en base a la "trampa". Y me temo que sobran las comillas. Lo que sucede, y en el caso paralelo del Oscar a Mejor Actriz de Reparto casi con mayor insistencia, es que nos encontramos con personajes protagonistas que acuden a este espacio para asegurar la estatuilla. Juego sucio con el que se han llevado a cabo errores que ya son historia de los Oscar basándose en la injusticia. ¿Ejemplo más reciente? Tan lejos como el pasado año.
Por eso, sorprende, de manera muy positiva, que esta edición de los Oscar cuente con mayoría de interpretaciones que están realmente dentro de la esencia de esta categoría. Incluso la excepción podría pasar por decisión correcta para más de un espectador. En cualquier caso, comentamos todos estos factores y sumamos los argumentos a favor y en contra de cinco actores entre los que se encuentra el próximo ganador de la estatuilla a Mejor Actor de Reparto. Vamos allá.