El pasado domingo 1 de julio se clausuró en Palma la tercera edición del Atlàntida Film Fest de Filmin. La extensión física del festival online de la plataforma de streaming alcanzó un nuevo récord de espectadores, 9.200 asistentes que supusieron un incremento del 41,5% respecto a los datos del año pasado, lo que demuestra la consolidación de un evento de carácter gratuito y espíritu transgresor, que entre otros aciertos celebró el día del orgullo proyectando únicamente películas LGTB+ y atrajo al público joven gracias a unir cine de verano, conciertos y conferencias de forma atractiva y original. Aunque no sin controversia, como la que ocasionó la proyección de 'Holiday', que junto al resto de la programación del festival se puede ver online hasta el próximo 25 de julio.

La polémica ha acompañado buscadamente a la ópera prima de Isabella Eklöf tras su estreno mundial en Sundance. Desde Filmin y la organización del festival eran plenamente conscientes de ello y han sabido aprovecharlo, no solo ya utilizando de forma recurrente la imagen promocional de la película, que presenta en la cubierta de un velero a una joven posando con bikini y los pies manchados de sangre, sino que de cara a su estreno en España tomaron una decisión cuanto menos sorprendente y en la que merece la pena detenerse.
Dado que la película contiene una secuencia de alto contenido gráfico, no apta para todos los públicos, y considerando que se proyectaba al aire libre en Ses Voltes, a los pies de la Catedral de Palma, 'Holiday' se estrenó difuminando la imagen durante su transcurso, invitando a verla a través de los dispositivos móviles mediante un enlace que aparecía en pantalla. Esta particular interacción contó con el visto bueno de la directora, en cuya presentación advirtió que la película no era para todo el mundo y entendería si alguien se marchaba. Nadie lo hizo, pero entre el desconcierto y las risas cómplices, también hubo algo de tensión y desagrado cuando llegó el momento de mirar a los teléfonos móviles para comprobar cuál era el contenido de la secuencia. Hasta el punto de que muchos directamente optaron por no verla. Tampoco hacía falta, difuminada o no, apenas dejaba espacio para la imaginación.

¿Y en qué consiste la polémica secuencia de 'Holiday'? Como el lector ya podrá hacerse una idea, se trata de una violación. Rodada en un largo plano fijo, con 'Irreversible' y el cine de Haneke como referencias directas, la escena muestra cómo un narcotraficante abusa de su joven pareja, llamémosla así, en el suelo del salón de su domicilio vacacional. Y sean prótesis o no, tratando de mirar más allá de su contenido explícito, surgen numerosas dudas al respecto de su justificación dentro del arco narrativo. ¿Era necesaria? ¿Aportaba algo esa violación que no se hubiera insinuado durante el metraje? ¿Tiene algún fin que no sea el de provocar al espectador y vejar a su protagonista?
Lo cierto es que pese a su visceralidad, la secuencia no muestra nada que no estuviera ya latente y siempre a punto de explotar. No supone un antes y un después en la estructura del guion, queda lejos de ser el único instante de violencia de una película que arroja una representación muy crítica del lugar que ocupa la mujer dentro del mundo del narcotráfico y del turismo de alto standing en Europa. Una vida entre lujos de todo tipo que ocultan vejaciones y malos tratos de los que deciden no escapar, aceptando sus contraprestaciones. Ahí reside su complejidad, cuando rasga más allá de las apariencias.
Del lugar de la mujer en el turismo de lujo
Mismamente, al inicio del filme presenciamos cómo el narcotraficante droga a la joven protagonista y manosea su cuerpo en la cama, tratándola como un trofeo. A la mañana siguiente ella se despierta desnuda. No hace falta decir nada más, nos encontramos con un sugerente ejemplo de elipsis como virtud narrativa. De hecho, la dichosa secuencia irrumpe injustificadamente tras otro momento mucho más sutil y efectivo, cuando en lugar de mostrar una paliza a uno de los miembros de la banda se nos sitúa en el punto de vista de un niño, al que las chicas protegen del sonido de los golpes y los gritos subiendo el volumen a los dibujos animados. Burbuja en la que ellas también se encuentran, prefiriendo ignorar la realidad.

Rodada en Bodrum, en la ídilica riviera turca, 'Holiday' esconde con su puesta en escena de postal una cruda reflexión acerca de las sombras del resort turístico de lujo en el que se ha convertido Europa. Y lo hace con una planteamiento estético que está a la altura, de imágenes estilizadas que potencian el trasfondo de su discurso y que envuelven el mundo en el que se encuentra su protagonista, interpretada por Victoria Carmen Sonne, atrapada entre dos formas de vida que se encaminan en su conclusión hacia un contundente dilema moral. Pero que lo será aún más para el espectador, ahí está el riesgo de la propuesta. Por eso decepciona que la directora sueca recurra a una secuencia sexual tan gratuita y morbosa para impactar y subrayar lo que tan inteligentemente había logrado apuntar con sus imágenes.
En cualquier caso, ya fuera en un principio con el fin de evitar herir sensibilidades, pero también probando nuevos formatos y adentrándose en el aún inexplorado terreno de la pantalla expandida, al invitarnos a mirar a nuestros móviles desde el festival se solucionó un problema, se abrieron otros y se nos plantearon nuevos retos de cara al futuro de la exhibición tradicional. La jugada es perfecta, aunque todavía sigamos cuestionando su presencia. ¿Y si la decisión de no proyectar la secuencia ha afectado a nuestro juicio y le ha dado más relevancia de la que tiene? El debate acaba de empezar, tenéis hasta el 25 de julio para verla y sacar vuestras propias conclusiones. Esta vez, sin cortes.