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REALIDAD Y FICCIÓN

¿Por qué las películas advierten de que sus historias son ficción?

Los llamados "descargos de responsabilidad" de las películas, que suelen indicar que todo lo mostrado es una interpretación ficticia de la realidad, tienen un curioso y antiguo origen en la Rusia zarista.

¿Por qué las películas advierten de que sus historias son ficción?

"Los sucesos y personajes retratados en esta película son completamente ficticios. Cualquier parecido con personas reales, vivas o muertas, o con hechos reales es pura coincidencia". A todos nos suena este par de frases, que con unas u otras pequeñas variaciones viene a significar lo mismo: un descargo de responsabilidad por parte de los estudios, guionistas y productores de las posibles quejas que puedan suscitar sus filmes por parte de personas que se sientan afectadas o difamadas por lo que allí se relata.

Algo a lo que nadie presta mucha o ninguna atención atención cuando finaliza la historia y las luces se encienden, pero que sin embargo es un rito inexcusable para la industria audiovisual. Ahí están siempre estas palabras, en decenas de idiomas, normalmente escondidos en el barullo de los créditos y la música, oscurecidas por los nombres de las estrellas o los efectos gráficos. Sin embargo no faltan a la cita y la pregunta que puede venir a la cabeza es ¿cuál es el origen de esto? Es más, ¿acaso tiene un origen? Sí, este descargo legal no existe desde ayer.

Para contarlo hemos de retroceder a principios del siglo XX, cuando el cine vivía un auténtico esplendor en Hollywood en plena etapa del star system, era comprendida entre 1920 y 1960 y en la que las estrellas del celuloide se cotizaban como diamantes y vivían en barrocos palacios alejados del mundanal ruido, como bien reflejaría 'El crepúsculo de los dioses' de Billy Wilder. Una era dorada que en 1932 vio nacer un nuevo proyecto, entre muchos, del gigante MGM (Metro-Goldwyn-Mayer): 'Rasputín y la zarina'. Esta película relataba las intrigas palaciegas del curandero, místico y ladino Grigori Rasputín, uno de los personajes más conocidos de la historia de Rusia y que es aún objeto de misterios y leyendas. Amigo y confidente de la zarina Alejandra, gozaba de la protección de la casa Romanov, pero sus métodos le hicieron ganarse multitud de enemigos, lo que supuso su muerte en 1916, tras varios intentos de asesinato fallidos.

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Lionel Barrymore como Rasputín

La película enfatizaba en sus títulos de inicio que las personas que aparecían en ella eran reales, y que algunas habían muerto y otras no. Esta referencia, que se pretendía utilizar como aliciente para la verosimilitud del film, acabó volviéndose en su contra. Al retratar la historia, la vida y muerte de Rasputín y su cercanía con los zares, se reflejó también a su asesino. El personaje que lograba acabar con su vida era identificado como el príncipe Chegodieff, un aristócrata de la corte de San Petersburgo que se había casado con la única sobrina del zar Nicolás. En la realidad su nombre fue Felix Yusupov, quien tras envenenar y disparar a Rasputín, que era más duro de matar que Bruce Willis, fue desterrado junto a su esposa. Este castigo probó ser una salvación finalmente, pues les libró de las revoluciones soviéticas que erupcionaron poco después. Sin embargo, cuando la película llegó a las salas de cine 15 años después del fin de Rasputín, Yusupov la vio y observó que el público sabría identificarles a él y a su esposa de forma evidente, por lo que decidió demandar a MGM por difamación.

Una batalla perdida, una lección aprendida

Pero la demanda no podía realmente encaminarse a proteger su persona, pues Yusupov había dedicado gran parte de su vida pública a relatar cómo asesinó al místico de larga barba, llegando a escribir un libro. En lugar de eso atacó por otro frente: la representación de su esposa. En 'Rasputín y la zarina' el alter ego de Yusupov actúa de forma despótica con su mujer, que sucumbe en algunas ocasiones a los influjos hipnóticos de Rasputín. Se incluía una escena en que la mujer era forzada por Rasputín, un elemento que no hizo sino añadir más leña al fuego. Los Yusupov denunciaron que la representación de su vida era falsa y que la señora de Yusupov nunca conoció personalmente a Rasputín. Los tribunales les dieron la razón y obligaron a MGM a indemnizarles con 25.000 libras esterlinas, una fortuna de la época.

cartel de 'Rasputín y la zarina'

Con la lección bien aprendida, tanto Metro Goldwyn-Mayer como otros estudios comenzaron a adoptar una política legal nueva que incluía señalar al comienzo o final de sus producciones que cualesquiera que fueran las personas y eventos implicados en la trama pertenecían al mundo de la ficción, algo que se ha mantenido incluso cuando existen contradicciones y se asegura, al mismo tiempo, que la historia está basada en hechos reales. De esta forma nació el más famoso descargo de responsabilidad que se utiliza en multitud de obras narrativas, ya sean películas, videojuegos, series de televisión o novelas. Una suerte de vacuna de la creatividad contra el virus de la realidad, no sea que algún otro Yusupov (y ha habido muchos) les haga mudar el color a los estudios. No obstante cabe señalar que esto es un elemento de carácter preventivo que no siempre funciona, prueba de ello son las muchas denuncias por difamación que todos los años reciben empresas dedicadas al audiovisual, ya sea por permitir a la imaginación volar demasiado alto o por acercarse peligrosamente a la verdad.

Tráiler 'Rasputín y la zarina'
Tráiler 'Rasputín y la zarina' 1:48

La historia real de 'El renacido'

4 La osa

La osa

El ataque del oso fue un evento significativo que le ocurrió al verdadero Hugh Glass y que a Leonardo DiCaprio le ha dado otro motivo más para convertirse en el punto de mira de los creadores de memes. A Glass se le ordenó permanecer junto al resto del grupo mientras que otros hombres se dedicaban a cazar. Glass, desobedeciendo las órdenes de su superior, decidió ir por su cuenta hasta encontrarse con Ol' Ephraim. Ese era el nombre que se otorgaba a todos los osos de la zona, independientemente de si eran machos o hembras.

Aunque la película refleja perfectamente cómo fue aquel ataque de la osa y cómo repercutió al personaje de DiCaprio, en la historia real de Glass fue, incluso, mucho más dura. De hecho, la osa se encargó de arrancar de un zarpazo parte del trasero de Glass, carne que luego le ofreció a sus oseznos para que se alimentaran, aunque estos probablemente no habían probado anteriormente carne humana. Como también demuestra la película, el personaje acaba completamente abatido tras el ataque y en manos de sus compañeros que intentan curar y cerrar sus heridas como buenamente pueden.

Comentarios 3

  • vandolera

    ¿No os ha pasado en alguna ocasión que por muy insignificantes que seamos, hay coincidencias con nuestras vidas en algunos filmes que vemos?.

  • Nicetomeetyou

    Un artículo muy interesante que debería estar más arriba se la portada y no tan abajo. Al menos en el movil sale muy abajo.

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