El oscarizado director de 'La ciudad de las estrellas: La La Land', Damien Chazelle. Ryan Gosling y Claire Foy como protagonistas. La historia real del astronauta Neil Armstrong, una de las figuras esenciales de la historia estadounidense. 'First Man - El primer hombre', desde el mismo instante en el que se anunció su puesta en marcha, se convirtió en una de las cintas más esperadas de 2018 de forma tan automática como inevitable. Lo que pocos podíamos esperar es que, finalmente, terminara siendo la película más infravalorada del 2018. Y una de las más subestimadas de la última década.
Alejada de cualquier tipo de expectativa previa, Chazelle decidió apostar casi todo a la casilla del drama humano, el dolor y el trauma, el paso del tiempo y la obsesión, las heridas y las cicatrices. Es decir, dejaba en (muy) segundo plano cualquier elemento parecido a la épica y el espectáculo. Y funcionaba. Si entrabas en su juego y aceptabas sus reglas, claras desde el principio, 'First Man - El primer hombre' terminaba llevándote del desconcierto a la lágrima con una hermosísima poesía visual, especialmente en un tramo final maravilloso, y un control narrativo realmente deslumbrante.

Se trataba, en definitiva, de una película distinta a todo lo que nos podríamos haber imaginado en un primer momento. Y mejor. Una propuesta esencial a la hora de celebrar la llegada del hombre a la luna desde un punto de vista cinematográfico, alcanzando por arte de magia y talento un puesto privilegiado en la lista de las mejores películas jamás realizadas sobre este suceso histórico para la humanidad como, por ejemplo, 'En la sombra de la luna', 'Operación Avalancha', 'La luna en directo (The Dish)' o la reciente 'Apolo II'. Un conjunto de cintas que se sitúan incluso un peldaño por debajo de esta obra maestra incomprendida a la que conviene empezar a reivindicar desde ya.