Risas y mucha complicidad. Eso es lo que rodea a los pasajeros del Orient Express que llegan por fin a los cines españoles este viernes 24 de noviembre. Y es que, como aseguran Derek Jacobi y Tom Bateman, el impresionante elenco de esta cinta protagonizada y dirigida por Kenneth Branagh terminó siendo "como una compañía de actores de teatro" tras unas jornadas de rodaje que han dado como resultado a un equipo de intérpretes tan unidos como para protagonizar su propia buddy movie. La camaradería es tan innegable como la admiración de este elenco por el trabajo de un Branagh más que entregado a dar una larga vida en pantalla grande a las intrigas de la famosa escritora de misterio Agatha Christie.
Y es que este cineasta no ha dudado en dar la vuelta a numerosos detalles de la novela con la intención de adecuarla a los tiempos que corren y a unos espectadores que poco tienen que ver con los que fuesen al cine a ver la adaptación dirigida por Sidney Lumet en el 74. Así, como bien apunta Bateman "ha cambiado el personaje de Manuel (García-Rulfo), el de Penélope (Cruz), el de Leslie (Odom Jr) pero aún así son fieles al mundo de Christie porque se han inspirado o extraído directamente de una de sus novelas". Además Branagh, de la mano del guionista de la cinta Michael Green, ha aprovechado todas esas diferencias para introducir una conversación muy necesaria en los tiempos que corren, que no estaba presente en la obra de Christie, publicada en los años 30: aquella que trata directamente la cuestión del racismo y el estatus social. "Las primeras personas a las que todo el mundo acusa son aquellas que son diferentes. Creo que eso añade otra capa que se convierte en una razón irresistible para que Poirot acepte el caso", asegura un Josh Gad muy en la línea de lo que comenta Leslie Odom Jr que además añade que plantear este tema "es muy inteligente y necesario porque si vas a hacer esos cambios en el casting y en el guion, tienes que lidiar con esa realidad y con las consecuencias que tendría para los pasajeros de ese tren".
Misterio, intriga, acción y varias lecciones morales escondidas en una historia que Branagh ha planteado alejándose de la mirada más analítica y directa al caso que pudiese plantear Christie y que siguiese Lumet en su adaptación a la pantalla grande, y apostando por pegarse al dilema ético que plantea esta obra inmortal.

Pegados al sentimiento
Con tantísimos sospechosos cada uno de ellos tiene muy poco tiempo para transmitir la esencia de su personaje a la vez que siembra la duda en la mente del espectador. Así la idea del rasgo de su personalidad que quieren mostrar ha de transmitirse de la manera más clara posible, y para ello cada uno ha buscado inspiración donde ha podido. Como es el caso de Manuel García-Rulfo que al leer el guion y recordar lo que escribiese Christie de su personaje no pudo evitar pensar en... ¡El cangrejo Sebastian de 'La Sirenita'!
Semejante confesión ha terminado dejando el mejor momento de este reportaje, gracias a la estupefacción de Jacobi y Bateman y su buen humor. El primero asegura que va a tener que ver la película de nuevo para apreciar el guiño y el segundo no se cree cómo es posible que García-Rulfo se haya inspirado en un conocido personaje de Disney para dar vida a su personaje. Estupendo instante que ilustra ese buen rollo surgido en el set de una película que merece la pena solo por la manera en que recuerda al gran cine.