En 2026 se cumplen 25 años de 'Silent Hill 2', el legendario videojuego de Konami, para muchos (entre los que me incluyo) el mejor de la saga. Por eso era imposible, y más tras haber jugado recientemente el fantástico remake, no acudir con un ligero atisbo de esperanza a ver 'Return to Silent Hill', la nueva película ambientada en el videojuego.
Lo de "ligero" no lo decimos precisamente a la ligera: había motivos por los que desconfiar. En primer lugar, porque 'Return to Silent Hill' está de nuevo dirigida por Christophe Gans, que ya fue el encargado de llevar a cabo en 2006 la correcta y entretenida pero algo decepcionante 'Silent Hill'. Además, para esta nueva entrega contaba con un presupuesto mucho más reducido, pasando de los 50 millones de dólares a los 23.
En el lado positivo de la balanza, Gans tenía el guion original del videojuego 'Silent Hill 2', que al contrario de lo que hizo con su película de 'Silent Hill', donde ideó una historia paralela, esta vez sí iba a adaptarlo. Por tanto, la película narra la historia de James Sunderland (Jeremy Irvine), que hundido por la muerte de la que había sido su novia, Mary (Hannah Anderson), recibe de repente una carta de ella diciéndole que le está esperando en el pueblo de Silent Hill donde fueron tan felices.
Sunderland no duda en acudir a la extraña llamada de su gran amor que creía desaparecida. Pero la Silent Hill en la que un día vivió junto a Mary está cubierta de niebla, criaturas sobrenaturales, devastación, sordidez y desolación. No solo ha comenzado la búsqueda de Mary, también acaba de iniciar el descenso a los infiernos de su mente.
En este párrafo ya podemos observar un cambio con respecto al videojuego (los entendidos lo averiguarán). Muy a nuestro pesar, no será el único: 'Return to Silent Hill' modifica el desarrollo de la historia de 'Silent Hill 2', inventa su propio lore y nos lleva al final por otras vías.
No esperéis por tanto una fiel recreación de los hechos del videojuego. Algunas tienen sentido, como el menor protagonismo de algunos personajes secundarios, ya que resumir un juego de unas 16 horas en menos de 2 obliga a ciertos sacrificios. No obstante, en gran medida la decisión no ha sido usar la tijera, sino reinterpretar la trama de forma que se intenten encajar todas las piezas en menos tiempo.
Sabemos lo difícil que es plasmar un videojuego como 'Silent Hill 2' donde vas atando cabos poco a poco sobre la relación de James y Mary y los porqués de lo que se encuentra este al revisitar Silent Hill. Pero la elección tomada hace perder muchísima fuerza a un final que en el videojuego te rompe por dentro, y da mucho menos sentido a la búsqueda de redención y paz de James.
Buena ambientación, mal CGI
La pérdida de la angustia que evoca el videojuego meramente por el dolor de su trama se sustituye en la película por una sucesión de sustos fácilmente predecibles aunque efectivos a la hora de pasarlo mal. Favorece en este sentido la buena estética y ambientación, sobre todo en los interiores, que aportan una sensación de asfixia que nos acompaña en todo momento gracias también a la extraordinaria música de Akira Yamaoka, compositor principal de la saga 'Silent Hill'.
Hay escenas idénticas a las del juego original en las que la película se recrea para que te des cuenta, como las de James mirándose al espejo o entrando a Silent Hill con el cartel de bienvenida como testigo. También es admirable el trabajo de Patrick Tatopoulos, el diseñador de las criaturas que persiguen a James, creadas bajo modelados de bailarines reales que imitan los terroríficos movimientos de los monstruos del juego.
'Return to Silent Hill' gana cuanto más aleja del nefasto CGI y los evidentes cromas que impregnan demasiados momentos del largometraje y restan seriedad a la historia. Se nota el recorte presupuestario, pero cabe preguntarse si 23 millones de dólares no son suficientes para elaborar unos escenarios más creíbles.
Por unas cosas u otras, la sensación de oportunidad perdida que ya experimentamos con 'Silent Hill' se acentúa con 'Return to Silent Hill' teniendo el cuenta el magnífico material del que se disponía. La banda sonora de Akira Yamaoka vuelve a estar a la altura, así como el icónico Pyramid Head y el resto de criaturas que atormentan a James, pero la historia es todo lo vaga e inconexa que la del juego original nunca fue. Al menos logra que den ganas de rejugarlo de nuevo.