Tal y como pasó con muchos de los actores y actrices que llegaron con el boom del cine teen de finales de los noventa, Skeet Ulrich ha sido uno de aquellos que ha continuado al pie del cañón trabajando como intérprete. Tras el éxito de 'Scream. Vigila quién llama', la película que realmente le catapultó a la fama, el público conseguiría que su rostro se convirtiera en uno bastante común, pues el actor encadenó varios títulos seguidos que le auguraban una carrera llena de logros.
Nacido en 1970 en Virginia, Ulrich hizo sus primeros pinitos en el cine a los veinte años, apareciendo como extra sin acreditar en 'Este muerto está muy vivo' y 'Tortugas ninja'. Sería a partir de la película de Wes Craven cuando el intérprete conseguiría ser considerado como una de las estrellas emergentes de Hollywood, cuyo brillo no persistió como quizá le hubiese gustado, ya que acabó deambulando a través de varios títulos que defendió a la perfección. Por suerte, su segunda oportunidad le llegaría gracias a la televisión, es por ello que en el presente especial repasamos lo más notorio en su carrera.

Por la puerta grande
Tras sus primeros trabajos, Skeet Ulrich logró recoger todo lo que había sembrado a base de esfuerzo, siendo la mayor recompensa la que le llegaría en el año 1996, cuando estuvo en un total de cinco películas: 'Jóvenes y brujas', 'Scream. Vigila quién llama', 'Condenada' (el drama carcelario de Sharon Stone), 'Boys' (junto a Winona Ryder) y 'Albino Alligator' (el thriller dirigido por Kevin Spacey y protagonizado por Faye Dunaway y Matt Dillon). A partir de entonces, y con varias apariciones breves en capítulos de series, el actor ha prestado también su voz para 'Robot Chicken'. Sin embargo, y con la medalla que supone haber encarnado a Billy Loomis, una de las máximas representaciones del psychokiller en clave teen para las nuevas generaciones, si algo de lo que puede estar orgulloso Ulrich es de no haber tirado nunca la toalla y demostrar que con constancia, trabajar en Hollywood puede ser gratificante, ya sea para la grande o la pequeña pantalla.