Siempre es complicado hacer un remake y, en opinión de muchos, pocas veces está justificado realizarlo. No obstante, está claro que, si se tiene que hacer, debe de hacerse bien y con el mayor respeto posible hacia el producto original, sin llegar a ser un calco exacto. Afortunadamente, 'El mensajero del miedo' de 2004 salió bien parada en las comparaciones.

Esta versión del nuevo milenio "rehacía" la película de 1962, que tenía como cara visible a ese gigante de la música que fue Frank Sinatra. Para ajustarla a la más rabiosa actualidad, se cambiaron algunos detalles para que el público presenciara un conflicto con el que pudieran sentirse más identificados, pero la esencia del film seguía siendo exactamente la misma.
El secreto de una película así son dos elementos que siempre suelen combinar muy bien y hacer las delicias del respetable: un reparto en estado de gracia y un guion que, sin ser magnífico, desprende entretenimiento por todos sus poros. Sin duda, 'El mensajero del miedo' es esa cinta a la que acudir cuando buscamos diversión con un toque inteligente.