Desde que el cine de terror se convirtiese en objeto de admiración y arrastrase con él a legiones de seguidores hasta las salas de cine, fueron varios los realizadores que se convirtieron en leyendas del género. Nombres como los de James Whale, Tod Browning, Jacques Tourneur, Herschell Gordon Lewis o Terence Fisher acabaron siendo auténticas leyendas para varias generaciones, hasta que a mediados de los cincuenta irrumpió una figura que haría historia: William Castle.
Nacido en Nueva York en 1914, Castle había empezado a trabajar en la industria del cine en los años cuarenta, tras mudarse con 23 años a Hollywood, donde llegó a trabajar como asistente de dirección del mismísimo Orson Welles y, posteriormente, empezar a dirigir una serie de películas de encargo con las que se logró labrar cierto nombre como director al que mandar los encargos pertinentes.

Rey del gimmick
No fue hasta 1958 cuando irrumpió en el cine de terror gracias a 'Macabre', película con la que se empezó a consagrar como cineasta de género y con el que se hizo famoso gracias a los gimmicks utilizados para promocionar sus películas. Compensando los pequeños presupuestos con los que contaba, con una gran dosis de imaginación, Castle desempeñó toda una serie de campañas promocionales que hicieron que sus películas acabasen siendo eventos a los que nadie podía faltar, y en los que el público se sorprendía con las nuevas formas de interacción que el creador tenía para con sus espectadores.
A medida que fueron pasando los años, y con 'House on haunted hill' como uno de sus grandes hitos cinematográficos, la fórmula del gimmick acabó por desgastarse, pero ello no impidió que Castle continuase explotando historias tenebrosas, con giros finales sorprendentes y tramas enloquecidas, siendo Joan Crawford una de sus musas en la última etapa de su carrera.
En el presente especial, recordamos los diez títulos de terror con los que William Castle se coronó como el maestro del cine de terror de serie B que pasó a la historia y al que una cantidad ingente de cineastas le deben tanto, ya sea por su legado cinematográfico o por todo lo que se atrevió a hacer para que mundo del espectáculo.