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9,5

Sutileza exquisita

15 feb 2010

Me apetecía ver una peli aquella noche, así que acudí a un buen amigo para que me recomendara un par de películas, entre ellas un film sueco titulado "Déjame entrar". No sé de qué iba la historia, pero me dispuse a verla bajo una buena manta.
Comenzamos con un niño que se nos presenta algo especial, acosado en su escuela y una vida familiar fría y desinteresada. "Esto nos va a contar la dramática vida escolar y familiar de un niño sueco", pensé superficialmente. Cual fue mi sorpresa al descubrir más adelante que me encontraba ante una historia de vampiros, y así fue como descubrí esta película de Tomas Alfredson.

Me encanta cuando me encuentro de una manera tan fortuíta y casual historias sorprendentes, pequeñas joyas cinematográficas que no nos "atacan" con esa voracidad mediática propia de las grandes producciones y que descubres una tarde de Domingo.
"Déjame entrar" cuenta, en mi opinión, con muchos de los ingredientes que debería de tener un buen film. Una historia, que aunque mítica y remasticada como es la de los vampiros, construída a partir de nuevos planteamientos y desde otro punto de vista completamente diferente al que se nos tiene acostumbrados, una visión fesca, original y magníficamente adaptada a la cotidianedad en la que se ambienta, una fotografía brillante y sublime, con gran énfasis en el juego de desenfoques, con una paleta de colores sobria y desaturada que aporta muchísimo a la ambientación y psicología de sus personajes, una composición de los planos y encuadres adecuados y estratégicos, una ambientación que no aporta sólo visualmente, sino psicológicamente a la escencia de la historia, dominada por unos escenarios invernales extremos propios del lugar espacio-conceptual en la que se enmarca la obra, unos actores igualmente brillantes, destacando la sensibilidad interpretativa de los pequeños protagonistas, y cómo no, una banda sonora tratada como un personaje más, sin intenciones decorativas, con una personalidad y ente propios.
En definitiva, nos encontramos ante una historia innovadora que derrota todos los clichés propios de su categoría, con un guión magníficamente adaptado, con un reparto excepcional y una fotografía, dirección y montajes trabajados desde la sutileza exquisita.
He de decir que ultimamente el cine sueco me está enganchando muchísimo, pues son muchas las producciones de este país que me han hecho disfrutar con películas genialmente realizadas, sorprendentes, originales y visualmente conmovedoras, entre ellas el original musical titulado "Canciones del segundo piso" dirigida por Roy Andersson.
Es esa forma de trasladar al universo cotidiano, ese universo al que pertenecemos todos y que tan cerca tenemos, historias trascendentales y maravillosas. Encontrar la sorpresa en lo aparentemente banal y cercano.

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