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2,9

Pero ¡¡QUÉ MACARRADA!!

24 nov 2008

Parece que a los productores norteamericanos les da vergüenza acercarse a los problemas sociales, y cuando tienen que hacerlo, en vez de hacer una reflexión, hacen una comedia para adolescentes estúpidos y a correr. Venida de la factoría de Apatow, el director y productor que se ha inventado el término de "comedia romántica masculina" -o su traducción, películas con cierto toque sentimental pero plagadas de chistes escatológicos y sin gracia- es la historia de dos vagos cuarentones que siguen viviendo con sus padres (pero uno le falta su madre y al otro el padre) y tienen que cambiar su cómoda existencia cuando sus respectivos padres se casan entre sí, y tienen que vivir juntos. Personalmente Will Ferrer me parece un cómico realmente brillante y divertido -desde sus inicios en el Saturday Night Live hasta su participación con Woody Allen en "Melinda y Melinda"-, pero aqui está demasiado pasado de vueltas. John C. Reilly, en cambio, me parece un magnífico actor, con una gran capacidad... menos para la comedia -quizás el único elemento cómico que realizó bien fueron algunas secuncias de "Boogie Nights"-. Película realizada a la medida de Ferrer por McCay, que ya lo dirigió en "Pasado de Vueltas" y "El Reportero: la leyenda de Ron Burgundy" con dispares resultados, es un film bastante estúpido, tópico y previsible: prácticamente ningún chiste funciona. No tiene interés alguno. Una prueba evidente más de que la producción norteamericana de grandes estudios para su distribución mundial cada vez tiene peor calidad y cada vez gusta menos al espectador medio de fuera de Estados Unidos y con una mínima capacidad intelectual. La lástima es que este film tiene un planteamiento interesante, lo suficientemente inteligente como para poder ironizar sobre la sociedad, la felicidad y la familia, pero el resultado es de lo más lamentable, macarra, falto de imaginación y grosero. Las burradas y groserias están bien, pero cuando tienen un mínimo de originalidad. De no ser así, llegan a resultar sencillamente insoportables, fuera de lugar y sin gracia alguna.

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