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4,6

¿Por qué se ha vuelto tan hortera?

10 dic 2011

Andrew Niccol es uno de esos cineastas con voz propia. Cuando hablo de cineastas, hablo de personas que escriben, dirigen, sienten y piensan el cine. Porque este neozelandés dejó a todos asombradísimos plasmando lo que más tarde se convertiría en los programas más famosos de TV, con "El Show de Truman", un perverso reality que en 1998 nos sorprendía a todos, pero que en 2012, casi forma parte de nuestro quehacer diario (solo hay que asomarse a la parrilla de programación de cualquier televisión). Niccol además creó una de las películas de ciencia ficción más interesantes desde hace mucho tiempo "Gattaca", donde planteaba una ucronía realmente estremecedora: todos nacemos genéticamente predeterminados y no podemos desviarnos del camino establecido por nuestro ADN. Recordando -en algunos casos- los planteamientos del mismísimo Truffaut en "Fahrenheit 451", este film supuso un verdadero revulsivo al género, que estaba ya un poquito cansado de lásers, naves espaciales, monstruos alienígenas y fantasías futuribles algo difusas. Este temible futuro era más que probable, en la dirección donde vamos y donde la reproducción asistida (cada vez más corriente) parece tener un papel casi fundamental. Aunque su trabajo posterior "Simone" no era nada del otro mundo (a pesar de contar con Al Pacino), en "El Señor de la Guerra" nos volvía a regalar un excelente guión y una reflexión lúcida y aguda sobre el egoísmo y la naturaleza humana, avocada casi irremisiblemente a la (auto) destrucción. Por eso cuando me enteré que Niccol había hecho una nueva película, y que era de ciencia ficción, me froté las manos, ansioso por ver cómo había evolucionado su forma de ver el futuro; un futuro donde nadie envejece más de 25 años, y a partir de esa edad, solo te queda un año de vida y tienes que hacer lo que sea para conseguir más tiempo y vivir, vivir y vivir. De hecho tu vida dependerá de cuántos minutos, horas, días y años acumules en tu reloj interno. Puedes morir en segundos, o vivir eternamente. Todo depende al final, de los ricos y los pobres: los pobres mueren, y los ricos se convierten en inmortales.
Todo muy interesante ¿verdad? Bueno, pues el olor a chamusquina empezó cuando me enteré que el protagonista era el cantante Justin Timberlake. No es que me parezca mal actor -de hecho hay actores que no cantan que lo hacen mucho peor que él-, pero su criterio a la hora de elegir películas deja bastante que desear, sobre todo porque prima la comercialidad a la calidad. Y esta no ha sido una excepción. Me resulta sorprendente cómo un guionista -Niccol, aunque dirija, es esencialmente guionista, esto es, dramaturgo, creador de historias- ha podido crear una historia tan llena de incoherencias, tópicos y recursos poco creíbles a la hora de hacer una cinta de ciencia ficción. Si en "Gattaca" todo estaba milimétricamente controlado y todo encajaba a la perfección (de hecho, en la ciencia ficción si no es así, apaga y vámonos...), ahora con este film Niccol ha hecho una especie de "barra libre" donde todo vale: accidentes en descapotables a 200 por hora en los que los pasajeros no sufren un rasguño, personajes implacables e inteligentes a los que se les olvida su propia supervivencia, multimillonarios con ejércitos de guardaespaldas que son secuestrados con la facilidad con que se le quita una piruleta a un niño, y así un largo e incomprensible etcétera, que se redondea con una historia de amor tipo "Bonnie & Clyde" en la que una pareja se dedica a saquear los bancos. De acuerdo, el planteamiento de la historia es interesante, original e incluso el diseño de producción merece la pena pero...¿y la historia? Muy deficiente es la evolución de la misma. Y lo peor, deficiente, tópica y poco (o más bien, nada) creíble. Resulta curioso como este director ha utilizado casi los mismos elementos de "Gattaca" (predeterminación genética desde el nacimiento, un implacable policía que busca a un sospechoso de intentar burlar al sistema, un diseño de producción parecido -con coches eléctricos, edificios geométricos y grandilocuentes, elegante ropa clásica de diseño minimalista...-) para crear una versión más hortera y comercial de lo que podía haber sido un magnífico film de ciencia ficción que ni las buenas ideas, ni la guapa pareja protagonista es capaz de mejorar. Una verdadera lástima.

2
5
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