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stanley

8

No es mundo para nadie

07 feb 2010

La carretera, es dentro de la ola imperante de cine apocalíptico, una obra mayor, seria y contundente. Se aleja de efectismos argumentales, efectos especiales innecesarios, belleza en la destrucción (caso de 2012); para hablarnos de seres humanos, centrándose en la relación de un padre y su hijo, condenados a sobrevivir en un mundo que no da tregua, inhóspito, caníbal y sin atisbo de esperanza en el futuro. Futuro donde la moneda de cambio es la comida, convertida en la medida de todas las cosas y leit motiv primordial.

Debo confesar mi predilección hacia la temática futurista, apocalíptica, desértica, en continua búsqueda de explicar la condición del hombre. Con personajes abocados y empujados hacia ella, desterrados de su concepción de vida.
Thomas Hobbes dijo: "El hombre es un lobo para el hombre". En la carretera, ésta máxima del conocido filósofo inglés, que en su obra más reputada "Leviatán", recrea un manual de la naturaleza humana, y deviene tras una ruptura social la guerra de "todos contra todos" y, que en tal estado, la vida es breve, solitaria, pobre y brutal; cobra todo su sentido.
Cormac McCarthy aplicó todo eso a su premiada novela de título homónimo. El autor impregna de pesimismo y recrea sus mundos sacudidos hasta el extremo en: "No es país para viejos", "Meridiano de sangre" o "La trilogía de la frontera".

Como todos sabemos, en la trascripción de las palabras impresas a las imágenes en movimiento, por el camino algo se pierde o sacrifica, y en otras se complementan. En el film de John Hillcoat conviven ambas formas. La metalingüística de la obra de McCartthy se diluye parte en detrimento no de la acción, sino de las situaciones y momentos.Éstos deben ser contados con el tempo narrativo del cine e insertados en un montaje continuo. Los que hemos leído el libro, echamos en falta más detenimiento en las conversaciones y acciones que el padre mantiene con el hijo, que son varias y llenas en la mayoría de los casos de amargura e incertidumbre, bañadas siempre al final por la inocencia del chico, ávido de saber por el mundo que le ha tocado vivir, y que remata con un condescendiente "vale".
La puesta en escena y la fotografía del magnífico Javier Aguirresarobe dan "vida" a un entorno carente de la misma, utilizando una paleta ausente de colores, saturada de negros y grises, para dar forma a un mundo en cenizas, que complementa la visión del lector. Muy acertado para asfixiar y sumergir al espectador.

La carretera no es el Mad Max de George Miller. Donde éste se centraba en la supervivencia del más fuerte a golpe de cuero, escopetas, coches, motos y desierto, con cierto aire retro y cool; la obra de Hillcoat quiere indagar en las pulsiones extremas del ser, dejando al lado la creación personal, para servir honestamente a la obra literaria.Justificar sus acciones en un planeta que ha dejado de tener sentido alguno y en donde un simple revolver es el billete de escape hacia otros valles, lejos de tan horrendo dolor. Sendos trabajos comparten la anarquía imperante y la violencia con el prójimo, frente a los fútiles atisbo de humanidad. Tarea difícil la de no sucumbir a ello, con una especie degradada hasta el extremo del canibalismo, convertidos en la visión futura de los simios que descubren la carne y las armas en la obra magna de Kubrick: 2001:Una odisea del espacio.

La carretera se sirve de unos actores en estado de gracia, todos ellos, con especial mención al dúo protagonista y a la aparición del viejo casi ciego, Rober Duvall.
La película es una notable adaptación, que incomprensiblemente no ha estado en ningunos premios -incluidos Oscar-, en los que parece que las productoras están más preocupadas en otros productos suyos. Una pena, dado que el film es superior a muchos de los finalistas, pero su propuesta es excesivamente deprimente y realista, en un año, que como dije en la crítica de "Una tierra hostil", está llamada por la era Obama, al colorido y buen rollo, y para deprimirse, los de la academia ya han decidido hacerlo con "La cinta blanca" de Haneke.

La carretera merece una oportunidad por parte de los espectadores, que sabrán ver y aventar entre tanta paja desoladora, los granos que conducen a la anhelada esperanza.

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'La carretera', homo homini lupus
Crítica Ecartelera
6,7