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9,1

Juguetes Perdidos

14 jul 2019

No es raro que a mucha gente le invadiera el escepticismo cuando se anunció la última secuela de Toy Story. Soy de esas personas que creen que la trilogia de los juguetes acabó en un punto difícilmente superable con un final redondo y emotivo, satisfaciendo a niños y adultos de una forma maestra. Por todo ello, no creo que esta cuarta entrega fuera necesaria, nada más que relleno para ganar dinero seguro gracias a las nuevas generaciones de niños. Al fin y al cabo, ¿Que más quedaba por explorar en este universo?

Al acabar de ver Toy Story 4 y encontrarme hundido en lágrimas nuevamente puedo decir que, de alguna manera, esta película se ha justificado a si misma. Es un alivio decir que Pixar ha conseguido traernos de vuelta en un nuevo viaje con estos personajes tan queridos sin olvidar la esencia de la saga. No se si es que el estudio me ha manipulado por completo pero Toy Story 4, se ha convertido en una película que no sabia que me hacia falta. Su razón de ser es tan improbable y fascinante como la del propio Forky, último miembro de la cuadrilla. Parece un proyecto absolutamente forzado, teniendo en cuenta los 9 años que la separan de su predecesora. Y sin embargo, la cinta, así como el tenedor, encuentra su camino y meta por medio de una aventura a modo de epílogo.

Como un definido punto y aparte, la película dedica su tiempo a nuevas caras como son el duo Ducky y Bunny(Key & Peele en VO) y Duke Caboom(Keanu Reeves). Nos reencontramos además con la pastora Bo Peep, ahora reconvertida en un elemento esencial dentro de la trama y mensaje de la cinta. Gracias al cariño de los guionistas estos personajes son cálidamente bienvenidos y cargan con el peso cómico(y también dramático) marca de la casa. Los genios de Pixar obran maravillas una vez más, y siguen tocando temas de una profundidad que ya quisieran otras producciones de Hollywood. Nunca acaban las ideas para ahondar en estos muñecos y sus problemas existenciales que tanto se asemejan a los nuestros.

El sello clásico de la saga está presente, pero la película consigue brillar en su ausencia mediante una nueva historia. De esta manera, Toy Story 4 sorprende y contradice a quienes esperaban una cinta de relleno sin sustancia. Pero Toy Story no seria Toy Story sin sustancia. Quizás sea apropiado decir que, aun con varias ramificaciones, esta serie ha tratado siempre sobre lo que significa crecer. Aquí se profundiza aún más en esta lección con una muestra de madurez apabullante, a la vez que arriesgada. Woody vuelve a ser nuestro guía en este viaje, reafirmando su papel como protagonista indiscutible y corazón de la saga. Lástima que por el papel que tiene el vaquero en la trama no se haya disfrutado de más tiempo para los míticos secundarios que tantas carcajadas sacaban en las cintas previas. Queridos juguetes como el Sr. Patata, Rex o Ham se mantienen en un segundo plano. Incluso Buzz Lightyear se queda en una distancia razonable para dar espacio al arco argumental de Woody, quien se sitúa solo en el centro pivotal de la historia, y aunque parezca mentira, quizás sea la primera vez que eso pasa.

Lo que se ha conseguido con la animación por ordenador en esta película es algo de otro mundo. Es sencillamente impresionante como los avances tecnológicos han permitido que el color, luz y texturas de las imagenes hayan alcanzado esta cumbre. Y cuando cada fotograma viene acompañado de la música del veterano Randy Newman poco más se puede pedir. La nostalgia invade al espectador como ya pasó en la tercera entrega, hasta el limite de las lágrimas. Si una vez más el objetivo de Pixar era hacernos llorar vuelven a salir triunfantes. Al menos en el caso de los que todavia eran niños cuando disfrutaron de la primera de estas aventuras hace ya más de 20 años. Pero más allá de llevar esta carga emocional, Toy Story 4 acierta al abrir una nueva puerta, al evolucionar. Se siente fresca, ingeniosa y divertida hasta decir basta. Hay acción, drama y comedia clásicos que permanecen imperecederos por mucho que haya llovido. La esencia sigue ahí, y los objetos cobran más vida que nunca. Parece que después de todo quedaba jugo por sacar al universo de juguetes, y ha dado de sí para condimentar la mejor película del estudio desde Inside Out.

Me resulta imposible evitar la conexión que tengo con Toy Story para hacer otra valoración. He caido rendido una vez mas ante estos personajes y este mundo que Pixar hizo posible hace más de 20 años. La letra de la inolvidable "Hay un amigo en mí" no mentía: El tiempo pasará, lo nuestro no morirá. Y así es con la que ya considero como una de las mejores tetralogias(Si anteriormente era LA trilogía) jamás llevadas a la gran pantalla. Los juguetes no han pasado de moda, al menos en el cine. Espero que ahí permanezcan hasta el infinito y más allá, y que nos acordemos de ellos cuando más les necesitemos. Así que doy las gracias a Pixar por esta última aventura, a Woody, Buzz y los demás por conseguir que veamos el mundo con los ojos de un niño, o de un juguete.

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'Toy Story 4' es un buen epílogo para la franquicia de Pixar
Crítica Ecartelera
7,0