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70 ANIVERSARIO 'GILDA'

9 curiosidades acerca de 'Gilda'

El clásico de Charles Vidor protagonizado por Rita Hayworth cumple 70 años.

9 curiosidades acerca de 'Gilda'

"Nunca hubo una mujer como Gilda" (pronúnciese "Guilda"), rezaba el cartel promocional. Pocas veces la campaña publicitaria de una película fue tan acertada: es difícil encontrar una mujer con una personalidad tan arrolladora, desafiante y temperamental, y a la vez tan frágil e inestable como la que inmortalizó Rita Hayworth en el clásico homónimo de Charles Vidor.

Glenn Ford y Rita Hayworth en 'Gilda'

Siete décadas después, son muy pocos los detalles que han trascendido acerca de la producción de 'Gilda'. El director, un eficaz cineasta a sueldo de Columbia tras haber roto con MGM, ya había trabajado con la que sería su musa en una producción anterior, y no dudó en ponerla al frente de este relato de intrigas oscuras, pasiones encendidas y lealtades traicionadas ambientada en el Buenos Aires de los albores de la II Guerra Mundial, apenas un año antes del estreno del film.

Convertida en mito del celuloide, ha sido reivindicada en multitud de ocasiones, muchas de ellas en otras obras cinematográficas posteriores. Coincidiendo con el setenta aniversario de este film, nosotros también nos unimos a estos homenajes repasando estos nueve datos curiosos acerca de 'Gilda'.

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9 curiosidades de 'Gilda'

1 ¿Buenos Aires o Casablanca?

¿Buenos Aires o Casablanca?

A simple vista, podríamos encontrar más de un (sospechoso) parecido razonable entre esta película y el clásico de Michael Curtiz estrenado tan solo cuatro años antes: un protagonista masculino genuinamente norteamericano, un triángulo amoroso, un escenario exótico y la sombra del nazismo y de la II Guerra Mundial como telón de fondo. El casino que regenta George Macready (y luego Glenn Ford) tiene una distribución casi calcada al Café de Rick (despacho en la planta superior, bar en la inferior y acceso a la sala de juego a través de una discreta puerta), y en ambas películas las autoridades locales gozan de ciertos privilegios para seguir haciendo la vista gorda ante alguna actividad ilícita de los dueños. No tenemos a Sam tocando el piano, pero sí un asistente que tampoco tiene pelos en la lengua, y los macguiffin también son parecidos: de los salvoconductos de 'Casablanca' a las patentes de 'Gilda'. Es verdad que luego las tramas de ambas películas son notablemente diferentes, pero no se puede negar que, en un primer vistazo, el déjà vu es, como poco, notorio.

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