Los que crecimos en los años 90 tenemos muy gratos recuerdos de un buen puñado de películas de Disney. Hay algunas de las que se habla más y otras de las que se habla menos, pero no por ello desmerecen. Al contrario, tendría que hacerse justicia con pequeñas joyas olvidadas como 'El jorobado de Notre Dame'.

La película nos presenta a uno de los secretos mejor guardados de París y su Catedral de Notre Dame: Quasimodo. Su tutor, el juez Frollo, no le permite bajar nunca del campanario. El pobre chico pasa los días observando las calles de la ciudad junto a sus queridas gárgolas, hasta que un buen día, baja a la ciudad y conoce a Esmeralda, con la que vivirá una gran aventura.
Estamos ante una de esas obras de la factoría que, si bien no tiene la reputación de otros films, nos divertía de pequeños y nos fascina al verla ya más creciditos, por todo lo que contiene. Una película repleta de buenas canciones y de entretenimiento a raudales, con una galería de personajes maravillosos.