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Wes Craven: 8 claves de un cineasta indómito

Israel Calzado Lunes 31 agosto 2015

Wes Craven no inventó el cine de terror, pero supo transformarlo, evolucionarlo y ampliar sus límites como pocos. Del slasher setentero a la franquicia televisiva, década a década fue capaz de adaptarse a los nuevos tiempos, adelantarse a a tendencias y de crear sagas y personajes que son ya icónicos para toda una generación de espectadores y realizadores. Como homenaje, recordamos algunas de las claves de la dilatada carrera de este singular cineasta:

1 Influencias

Wes Craven: 8 claves de un cineasta indómito

Ya en sus primeros trabajos podemos encontrar no pocas influencias de otros nombres relacionados con el género de terror. Degustador del cine de Hitchcock, algunos de los personajes y entornos surgidos de la imaginación de Wes Craven beben directamente del cine del maestro británico, aunque su estilo contundente, explícito y sangriento es más propio del giallo italiano y de los films de Darío Argento. Una combinación en la que se suman su gusto por retratar el mundo adolescente, presente en casi todos sus films, y por contar con psicópatas deformes mental y físicamente, que pueden moverse como lobos solitarios (Freddy Krueger, Ghostface) o en pequeñas comunidades o familias, caso de 'La última casa a la izquierda' (1972) o 'Las colinas tienen ojos' (1977).

2 Juventud, divino tesoro

Johnny Depp

Desde siempre, Craven tuvo especial devoción por tener como víctimas predilectas a jóvenes en plena pubertad. No en vano, es considerado por muchos como el padre del cine de terror adolescente, y así se demuestra en 'La última casa a la izquierda', 'Pesadilla en Elm Street' (1984), 'Scream' (1996) o 'Almas condenadas'. Sus películas, por tanto, están protagonizadas por unos muy jovencitos Sandra Cassell, Lucy Grantham, Heather Langenkamp, Drew Barrymore, Skeet Ulrich o Rose McGowan, entre otros. Esta circunstancia ha hecho que no pocos actores hayan debutado o saltado a la palestra hollywoodiense gracias al director: Johnny Depp, Neve Campbell o Courteney Cox son algunos de los casos más conocidos.

3 Psicópatas deshumanizados y deformes

Robert Englund

Una constante en prácticamente todas las propuestas de terror de Craven: lejos de clichés clásicos (vampiros, hombres-lobo, etc.), de bestias del inframundo o de criaturas extraterrestres, los villanos que pueblan las películas del director son humanos con deformidades físicas y alteraciones de la psique que los hace terriblemente impredecibles y letales. Estas deformidades bien pueden ser producto de la propia genética hereditaria, de un terrible accidente o de erráticos experimentos, lo que en buena medida explican su violento rencor y su insaciable e indiscriminada sed de venganza. Sin duda, Freddy Krueger (siempre interpretado por Robert Englund), convertido por derecho propio en un icono del Séptimo Arte ochentero y del cine de género, es su más evidente e inolvidable ejemplo. Y cuando esta desfiguración no es tan evidente, se puede echar mano de máscaras como la de Ghostface, aunque a veces no tiene problema en mostrarlos a cara descubierta, caso de Cillian Murphy en 'Vuelo nocturno' (2005).

4 Entornos rurales

Wes Craven: 8 claves de un cineasta indómito

Estas historias no serían verosímiles en grandes capitales, por eso gusta de ambientarlos en pequeñas localidades, de esas pacíficas, tranquilas y aparentemente idílicas en las que todo el mundo se conoce y nadie cree que nada pueda alterar esa quietud. Los frondosos bosques y las lagunas son escenarios habituales de algunos de los momentos más característicos del cine de Craven, aunque tampoco faltan aulas e institutos y las distintas estancias de los típicos chalets unifamiliares; unos entornos que, adaptados a las emergentes urbanizaciones de extrarradio de los años ochenta, serían habituales en las producciones de Steven Spielberg y Amblin de aquella época.

5 Sagas y secuelas

Wes Craven: 8 claves de un cineasta indómito

Al contrario que otros cineastas que intentan abandonar sus propias franquicias en busca de nuevos proyectos, a Craven nunca le ha molestado (más bien al contrario) alimentar sus películas más exitosas prologándolas cuanto fuese necesario, para regocijo de un público fiel. Él mismo dirigiría la secuela de 'Las colinas tienen ojos' en 1984, y produciría los remakes tanto de ésta como de 'La última casa a la izquierda'. Con 'Pesadilla en Elm Street' vivió sin embargo una cierta relación de amor-odio, ya que si bien produjo y escribió la tercera entrega y dirigió 'Pesadilla final: La muerte de Freddy' (1991) y 'La nueva pesadilla de Wes Craven' (1994), nada quiso saber de la segunda y cuarta entrega de la serie. En cuanto a 'Scream', no sólo dirigió las cuatro películas de la saga, sino que actualmente se encontraba produciendo una miniserie de diez episodios para la televisión.

6 Autohomenajes y guiños

Wes Craven

Con los años, Craven ha sabido mirarse a sí mismo con cierto sentido del humor. En un ejercicio de metacine, la serie 'Scream' se basa explícitamente en los cánones que él mismo creó o popularizó en torno al terror adolescente, tratando de retorcerlos o tergiversarlos al mismo tiempo que los vuelve a reexplotar. Otras veces, intenta ser algo más sutil, introduciendo guiños sólo aptos para fans: así, la víctima sin nombre de 'Shocker, 10.000 voltios de terror' (1989), está encarnada (brevemente) por Heather Langenkamp, quien fuera protagonista de 'Pesadilla en Elm Street'. En los últimos años, era habitual verle interpretándose a sí mismo en la pantalla, ya fuera en su propia 'La nueva pesadilla de Wes Craven' como en 'Jay y Bob el Silencioso contraatacan' (Kevin Smith, 2001), en un episodio televisivo de 'Castle' o en el corto de animación 'Freddy vs. Ghostbusters' (Hank Braxtan, 2004).

7 Más allá del cine de terror

Meryl Streep

En apenas un par de ocasiones, Wes Craven intentó probar suerte en otros géneros, aunque con desigual fortuna. En 'Casebusters', un episodio para la pequeña pantalla producido por Disney en 1986, construyó un relato de misterio light para sus jóvenes detectives protagonistas (Noah Hathaway y Virginya Kheene). 'Un vampiro suelto en Brooklyn' (1995) podía haber funcionado como autoparodia, pero finalmente se quedó en un ejercicio algo ambiguo y sin demasiada gracia limitado al lucimiento de su estrella, un por entonces aún considerado Eddie Murphy. El melodrama 'Música del corazón' (1999) tuvo igualmente una desigual trayectoria en taquilla, pero al menos tuvo el reconocimiento de un par de nominaciones a los Oscar de la Academia, uno de ellos para su incombustible protagonista, Meryl Streep.

8 Craven como inspiración

Wes Craven

Desde el éxito de su ópera prima, el cine de terror empezaría a emplear bastantes de sus ingredientes, reconocibles ya desde 'La matanza de Texas' (Tobe Hopper, 1974), y que encontramos también en 'Carrie' (Brian De Palma, 1976), 'Viernes 13' (Sean S. Cunningham, 1980) o 'Los chicos del maiz' (Fritz Kiersch, 1984). Más allá de remakes y adaptaciones televisivas, el ejemplo más reciente lo tenemos en 'La cabaña en el bosque' (Drew Goddard, 2012), que subvierte estos elementos hacia terrenos más demenciales pero sin perder cierto cariñoso homenaje al director.

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