En una industria tan sumamente sectorial como la cinematográfica, los hombres son los que se suelen llevar los papeles más jugosos de cada temporada. O al menos son los que más oferta tienen. Pero eso no significa que requieran de menor talento para conducir los roles a un exigente nivel, ya sean la primera persona que se sometió a una operación de cambio de sexo, uno de los guionistas más importantes de la historia del cine, un gurú de la tecnología, un astronauta varado en otro planeta o un superviviente que tiene que hacer frente a todas las desgracias posibles.

La categoría de mejor actor de los premios Oscar es de las más esperadas de la gala. Ese momento en el que un intérprete al que se le ha resistido el premio durante múltiples nominaciones finalmente escucha su nombre y puede sostener la estatuilla. O el actor que da la sorpresa y con el primer personaje que ha acaparado la atención se hace con este reconocimiento. Es por lo tanto un premio que no entiende de estándares, aunque sí que sean obvios ciertos gustos por parte de los académicos a la hora de valorar a sus colegas.
La transformación física suele reconocerse más que la psicológica, y este es un año en el que entre los cinco nominados al menos dos han vivido notables cambios evidentes a la hora de asumir sus papeles. Aunque para los demás tampoco ha sido un camino de rosas, ya que el hecho de convertirse en personas reales como Steve Jobs y Dalton Trumbo supone una metamorfosis, captando los matices más sutiles de esos individuos de por sí tan complejos. Además hay que valorar la capacidad de entrelazar humor y drama para dar forma al personaje y hacerlo más humano, como sucede en 'Marte (The Martian)'. En definitiva, los cinco nominados -partiendo de relatos que ellos mismos han logrado elevar- han promovido que la experiencia planteada por sus películas fuera factible, con poderosos y diversos trabajos. Por lo que es necesario analizar las posibilidades de cada uno, en un año en el que no hay tanta disparidad de opiniones como en el anterior: