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'Dioses de Egipto': No es oro todo lo que reluce

Andrea Fuentes Miércoles 22 junio 2016

'Dioses de Egipto' ha sido una película que ha suscitado polémica desde sus inicios. Una polémica que, junto a todos los comentarios negativos que ha ido recibiendo durante su rodaje, podría haber servido como aliciente para crear una película digna de acallar las malas lenguas. Pero después de haber visto esta película se debe animar a que se siga hablando mal de ella.

Dioses de Egipto

La mitología siempre ha sido un tema bastante atractivo incluso para aquellos tiempos cuando el cine no era ni una idea en una mente privilegiada. Los mitos han nutrido a todo tipo de arte, fascinando a cada receptor manteniendo esa característica de antaño cuando se utilizaban para enseñar a la misma vez que impresionar. 'Dioses de Egipto' suspende a la hora de aportar algún dato de interés sobre esos "Dioses" de Egipto, aún cuando se puede decir que está basada en "hechos reales" adornados con la espectacularidad del cine.

La película tiene dos historias principales que se entrelazan en un fallido conjunto. La primera se centra en Horus, Dios del aire e hijo de Osiris, Dios de Egipto. Durante su ceremonia de coronación, Set, interpretado por un "aleonidado" Gerard Butler, irrumpe usurpando el puesto que debía haber sido suyo desde hacía mucho tiempo, enfrentándose a su sobrino Horus en una batalla cargada de efectos especiales con transformaciones incluidas. Por otra parte encontramos al joven Bek, un chico humilde, pícaro y bastante cínico que está completamente enamorado de Zaya, una joven devota del Dios Horus. Horus y Bek acabarán uniendo sus fuerzas con el fin de acabar con el caos provocado por Set y salvar a Zaya de un terrible destino.

Aun cuando la premisa puede ser atrayente ya que por algo el cine de aventuras siempre tiende a agradar a todo tipo de espectador, 'Dioses de Egipto' se limita a refugiarse en unas sucesivas escenas de acción hechas con CGI que ni siquiera impresionan. Una inversión de más de 140 millones de dólares debe servir, al menos, para cuidar más el aspecto estético de la película si esta quiere ser reconocida como una película de acción pero las transformaciones en 'Pokémon' que tienen los susodichos Dioses desentona en una película ya de por si desafinada.

Lejos de buscar un enfrentamiento épico, espectacular, estamos ante un despliegue de personajes con mucho ego incapaces de atender a razones, provocando que sea más una pelea de gallos (literal). Las escenas de luchas dignas de efectos de comienzos del 2000 con esas suspensiones en el aire con las que impresionaron en su día las hermanas Lana y Lilly Wachowski, son perecederas y eso se puede comprobar en la utilización excesiva de este efecto durante la película. Por otro lado, si la premisa de la película es que los Dioses viven entre sus súbditos, qué mínimo que trabajar en la inserción de ambos estatus de una forma que no sea aumentar (de mala manera) digitalmente a esos personajes, dándoles una majestuosidad cutre.

Dioses de Egipto

Entonces si la acción no impresiona, el guión debe asumir el papel de mejorar la película. Pero quizás sea en esta cuestión donde esté el punto más débil de la película. Matt Sazama y Burk Sharpless llevan pocos trabajos a sus espaldas pero los suficientes como para aprender de los errores que han ido acumulando. Diálogos infantiles, carentes de sentido, sexistas y con ciertos toques de humor que no convencen provoca que la película resulte mucho más pesada, mucho menos entretenida.

Dioses blancos

La gran polémica con 'Dioses de Egipto' fue por su uso del "White-Washing" que hizo Hollywood a la hora de contratar al reparto. Muchos dirán que se contratan a actores por su talento y no por sus razas pero al menos en la versión original se podrían haber ahorrado el popurrí de acentos de la Commonwealth Británica para hacer más creíbles a esos Dioses de Egipto. Lo exótico se encuentra en el papel de la mujer en la película, relegada a un tercer plano como damisela en apuros incapaz de valerse por sí misma y constantemente denigrada por los personajes masculinos.

Pero seamos realistas. 'Dioses de Egipto', blancos o no, tiene un gran reparto echado a perder. Nikolaj Coster Waldau asume el papel de Horus y, aunque el actor danés tiene potencial de sobra para hacer una buena interpretación, desentona en una película que tiene ciertos guiños a la serie por la que es conocido, 'Juego de Tronos', provocando que sea mucho más difícil aceptar este nuevo rol y no el de Matarreyes al que nos tiene acostumbrado. Junto a él, el otro protagoniza de la cinta es el casi desconocido Brenton Thwaites, una joven promesa de Hollywood que como todas tienen que empezar haciendo películas de este calibre con el fin de llegar a un público más amplio.

Geoffrey Rush, ganador del Oscar, está ridículo en la película interpretando a Ra, el padre de Set y abuelo de Horus. Ridículo porque en ningún momento puede dar rienda suelta a su potencial de actor clásico, atascado en una escena con croma. Chadwick Boseman es una de las revelaciones de los últimos años y, básicamente, el único actor de color con relevancia en la película. Con suerte lo podemos ver como Thot, Dios de la Sabiduría, y no como un mero esclavo. Junto a ellos destacar a Rufus Sewell y las dos actrices florero de la película como son Courtney Eaton y Élodie Yung en el papel de Hathor, Diosa del Amor.

 Dioses de Egipto

Destinada al olvido

Alex Proyas es el encargado de dirigir este paripé que, aunque para algunos se convierta en el tan ansiado placer culpable que de mala parece buena, no llega ni al mínimo requerido para serlo. Todo el equipo que ha trabajado en la película se ha olvidado de lo más esencial a la hora de trabajar con imágenes por ordenador: que deben pasar desapercibidas por el espectador. El público debe sentir que todo lo que le están contando es real y en el caso de 'Dioses de Egipto' te pasas las más de dos horas de metraje preguntándote si todo lo que estás viendo es una broma de mal gusto.

En definitiva 'Dioses de Egipto', aún cuando tiene cierto fundamento mitológico reflejado en las tramas, se nutre de historias estereotipadas en las que se involucra el amor, el sacrificio y la venganza sin aportar nada nuevo. Y aparte de no aportar nada nuevo, ni siquiera consigue entretener ni divertir a pesar de que lo intenta. Todo un fiasco que, a pesar de que puede sorprender en taquilla, no pasará a la historia del cine como una película memorable. O sí, si está entre las peores películas de los últimos años.

Nota: 2

Lo mejor: Que después de dos horas termina.

Lo peor: Sobre todo la poca calidad de las imágenes creadas por ordenador y el guión infantil.

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