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¿Por qué las películas advierten de que sus historias son ficción?

David Soler Sábado 27 agosto 2016

"Los sucesos y personajes retratados en esta película son completamente ficticios. Cualquier parecido con personas reales, vivas o muertas, o con hechos reales es pura coincidencia". A todos nos suena este par de frases, que con unas u otras pequeñas variaciones viene a significar lo mismo: un descargo de responsabilidad por parte de los estudios, guionistas y productores de las posibles quejas que puedan suscitar sus filmes por parte de personas que se sientan afectadas o difamadas por lo que allí se relata.

Algo a lo que nadie presta mucha o ninguna atención atención cuando finaliza la historia y las luces se encienden, pero que sin embargo es un rito inexcusable para la industria audiovisual. Ahí están siempre estas palabras, en decenas de idiomas, normalmente escondidos en el barullo de los créditos y la música, oscurecidas por los nombres de las estrellas o los efectos gráficos. Sin embargo no faltan a la cita y la pregunta que puede venir a la cabeza es ¿cuál es el origen de esto? Es más, ¿acaso tiene un origen? Sí, este descargo legal no existe desde ayer.

Para contarlo hemos de retroceder a principios del siglo XX, cuando el cine vivía un auténtico esplendor en Hollywood en plena etapa del star system, era comprendida entre 1920 y 1960 y en la que las estrellas del celuloide se cotizaban como diamantes y vivían en barrocos palacios alejados del mundanal ruido, como bien reflejaría 'El crepúsculo de los dioses' de Billy Wilder. Una era dorada que en 1932 vio nacer un nuevo proyecto, entre muchos, del gigante MGM (Metro-Goldwyn-Mayer): 'Rasputín y la zarina'. Esta película relataba las intrigas palaciegas del curandero, místico y ladino Grigori Rasputín, uno de los personajes más conocidos de la historia de Rusia y que es aún objeto de misterios y leyendas. Amigo y confidente de la zarina Alejandra, gozaba de la protección de la casa Romanov, pero sus métodos le hicieron ganarse multitud de enemigos, lo que supuso su muerte en 1916, tras varios intentos de asesinato fallidos.

Lionel Barrymore como Rasputín

La película enfatizaba en sus títulos de inicio que las personas que aparecían en ella eran reales, y que algunas habían muerto y otras no. Esta referencia, que se pretendía utilizar como aliciente para la verosimilitud del film, acabó volviéndose en su contra. Al retratar la historia, la vida y muerte de Rasputín y su cercanía con los zares, se reflejó también a su asesino. El personaje que lograba acabar con su vida era identificado como el príncipe Chegodieff, un aristócrata de la corte de San Petersburgo que se había casado con la única sobrina del zar Nicolás. En la realidad su nombre fue Felix Yusupov, quien tras envenenar y disparar a Rasputín, que era más duro de matar que Bruce Willis, fue desterrado junto a su esposa. Este castigo probó ser una salvación finalmente, pues les libró de las revoluciones soviéticas que erupcionaron poco después. Sin embargo, cuando la película llegó a las salas de cine 15 años después del fin de Rasputín, Yusupov la vio y observó que el público sabría identificarles a él y a su esposa de forma evidente, por lo que decidió demandar a MGM por difamación.

Una batalla perdida, una lección aprendida

Pero la demanda no podía realmente encaminarse a proteger su persona, pues Yusupov había dedicado gran parte de su vida pública a relatar cómo asesinó al místico de larga barba, llegando a escribir un libro. En lugar de eso atacó por otro frente: la representación de su esposa. En 'Rasputín y la zarina' el alter ego de Yusupov actúa de forma despótica con su mujer, que sucumbe en algunas ocasiones a los influjos hipnóticos de Rasputín. Se incluía una escena en que la mujer era forzada por Rasputín, un elemento que no hizo sino añadir más leña al fuego. Los Yusupov denunciaron que la representación de su vida era falsa y que la señora de Yusupov nunca conoció personalmente a Rasputín. Los tribunales les dieron la razón y obligaron a MGM a indemnizarles con 25.000 libras esterlinas, una fortuna de la época.

La historia real de 'El renacido'

1 El origen
El origen

El largometraje de Iñárritu está basado, en cierta medida, en un libro de ficción sobre Hugh Glass escrito en 2002 por Michael Punke que, a la misma vez, está basado en otras historias sobre la vida de este hombre. Obviamente, eso no demuestra que sea real todo lo que se escribió sobre él ya que todos conocemos cómo funciona el mundo de la ficción. Pero dichos libros junto a las cartas, memorias que se han recogido y las leyendas orales sobre él que todavía perduran en el tiempo es lo más fiable que tenemos para saber cómo fue realmente su vida.

Si se sabe que Hugh Glass vivió en Pennsylvania y que quizás ahí tuviera una mujer y un par de hijos a los que abandonaría. También se conoce que fue un capitán de barco pero que tras ser atacado por unos piratas, tomó la decisión de unirse a sus saqueadores con el fin de no morir como el resto de su tripulación.

2 De presa del canibalismo a Pawnee honorífico
De presa del canibalismo a Pawnee honorífico

Pasados varios meses como pirata, tanto Glass como otro tripulante abandonaron el barco hasta un territorio dominado por Jean Lafitte, del quien descubriría posteriormente que era el jefe de su capitán del barco. Ambos continuaron su travesía por Estados Unidos, asegurándose de que no se desviaban mucho hacia el Este, donde entrarían en territorio ocupado por la tribu de los Karankawa, conocidos por su afición de comerse a los colonizadores. Y cuidando que tampoco su camino les llevara hacia la zona ocupada por los Tonkawas, que su dieta se componía de pies y manos humanas con las que pensaban que serían más rápidos y fuertes.

Finalmente, tras ser perseguidos por varias tribus además de por los hombres de Lafitte, ambos fueron capturados por la tribu Pawnee, la que en la película se deja entre ver que era la tribu a la pertenecía su mujer y su hijo. Esta tribu tenia como costumbre ofrecer sacrificios humanos al Dios de la Estrella de la mañana, utilizando a las jóvenes de la tribu, pero aquella ocasión vieron oportuno utilizar a dos hombres que representaban la fuerza genocida y territorial que las tribus indígenas habían sufrido con la colonización. Glass fue testigo de cómo su compañero fue quemado vivo. Cuando fue su turno, Glass ofreció al jefe de la tribu un mineral rojo que se podía encontrar por la zona de Texas que en la época se utilizaba para la alfarería y como maquillaje, además de pintura de guerra. El jefe de la tribu quedó impresionado ante tal presente que perdonó la vida de Glass, convirtiéndolo en un Pawnee honorifico.

3 El negocio de las pieles fue real
El negocio de las pieles fue real

Un evento que podemos apreciar en la película y que se basa en los eventos reales por los que tuvo que pasar el verdadero Hugh Glass fue todo lo relacionado con el grupo de personas que se dedicaban al negocio de las pieles. Tras dejar la tribu de los Pawnee dos años después de que les acogieran, se apuntó a un anuncio de la Compañía de Pieles de las Rocky Mountain con el que conseguiría dinero por su trabajo. Aunque las condiciones fueron bastante desfavorables y muchos perdieron la vida, el negocio siguió, siempre bajo la atenta supervisión de la tribu de los Arikara que finalmente los atacaron. Este ataque lo podemos ver nada más al principio de la película, de manera gráfica y visualmente espeluznante, con el personaje de DiCaprio luchando por llegar al barco donde escaparon. El verdadero Hugh Glass acabó herido tras la emboscada.

La película omite la inminente respuesta que hubo contra los Arikara y, con el fin de simplificar aún más la historia, también se omitió el hecho de que, tras ese ataque, Glass junto a varios hombres se unieron a la tripulación del Capitán Andrew Henry, personaje interpretado por Domhnall Gleeson. En la película desde un principio se establece que es él quien está al mando.

4 La osa
La osa

El ataque del oso fue un evento significativo que le ocurrió al verdadero Hugh Glass y que a Leonardo DiCaprio le ha dado otro motivo más para convertirse en el punto de mira de los creadores de memes. A Glass se le ordenó permanecer junto al resto del grupo mientras que otros hombres se dedicaban a cazar. Glass, desobedeciendo las órdenes de su superior, decidió ir por su cuenta hasta encontrarse con Ol' Ephraim. Ese era el nombre que se otorgaba a todos los osos de la zona, independientemente de si eran machos o hembras.

Aunque la película refleja perfectamente cómo fue aquel ataque de la osa y cómo repercutió al personaje de DiCaprio, en la historia real de Glass fue, incluso, mucho más dura. De hecho, la osa se encargó de arrancar de un zarpazo parte del trasero de Glass, carne que luego le ofreció a sus oseznos para que se alimentaran, aunque estos probablemente no habían probado anteriormente carne humana. Como también demuestra la película, el personaje acaba completamente abatido tras el ataque y en manos de sus compañeros que intentan curar y cerrar sus heridas como buenamente pueden.

5 El renacer poco glorioso de Glass
El renacer poco glorioso de Glass

Para que una película de estas características funciones, debe introducir el elemento épico del personaje con el fin de convencer al espectador. Glass tenía la pierna rota tras el ataque del oso por lo que la película representó de manera bastante realista cómo el personaje se tuvo que arrastrar con el fin de sobrevivir. Y cuando pudo soportar el dolor, pudo cojear. Pero no cayó por un precipicio, ni tampoco se refugió dentro de un caballo para mantener el calor.

Tampoco conoció a un nativo americano que le ofreció el hígado de un búfalo para que pudiera comer. Aunque los testimonios cuentan que si que esperó a que una manada de lobos terminaran de alimentarse para que él pudiese tomar algo, hígado o no. Independientemente el búfalo era algo que pocas veces se podía encontrar por lo que más se comía en aquella época eran perros.

6 Su enemistad con Fitzgerald
Su enemistad con Fitzgerald

'El renacido' no es posible sin el elemento que convierte una historia de supervivencia en una de las venganzas más intensas de los últimos años. El actor inglés Tom Hardy interpreta a John Fitzgerald, uno de los hombres que está en el mismo grupo que Glass mientras se dedican al negocio de la piel. Tras el ataque del oso sólo era cuestión de días para que Glass finalmente muriera y, tal y cómo representan en la película, dos hombres se ofrecieron voluntarios para quedarse con él para darle sepultura: Fitzgerald y un joven llamado Bridger, interpretado por Will Poulter.

Glass iba a morir en cuestión de tiempo, por lo que lo mejor que podían hacer ambos para no perder al grupo era dejarle atrás. Puesto a que la verdadera historia de Glass ocurría a finales de verano y no en el invierno crudo de las montañas norteamericanas, muchas de las situaciones provocadas por el frío que ocurrieron en la película no se dieron en la vida del hombre herido. Tras dejarle desarmado, Fitzgerald y Bridger llegaron dos días después a Fort Henry, donde recogieron la recompensa al hacer creer al capitán que habían dado sepultura a Glass.

No, Fitzgerald no intentó ahogar a Glass ni tampoco mató a un hijo inexistente. Por lo que aplaudimos a Iñárritu al crear este elemento ficticio que ha fomentado el aspecto más comercial de una película que lleva ya más de 380 millones de dólares recaudado a nivel mundial. ¿Pero eso significa que no quisiera saciar su sed de venganza y matar a los hombres que le traicionaron? Por supuesto que no.

7 Agria venganza
Agria venganza

Glass siempre quiso recuperar su rifle, al que llamaba Hawken. Un nombre bastante curioso ya que su hijo mestizo en la película, interpretado por Forrest Goodluck, se llamaba Hawk. Y para conseguirlo tuvo que pasar por muchas de las situaciones a las que Iñárritu sometió a DiCaprio: persecuciones de los Arikara, su encuentro con unos comerciantes franceses además de otros ataques que hicieron mella en Glass. Pero en ningún momento se muestra en la película ese vínculo sagrado de Glass con su rifle y casi agradecemos que Iñárritu decidiera inventarse un vínculo padre e hijo. ¿Quién quiere ver tanta penuria en más de 2 horas y media sólo por un rifle?

Glass finalmente encontró a los dos hombres que lo traicionaron. Con Bridger, que se pensaba que estaba viendo a un fantasma, le dio una lección y le perdonó la vida porque sabía que había sido Fitzgerald quien había tramado aquello. En la película, cuando Glass encuentra a Fitzgerald, lo hiere hasta dejarlo moribundo en el río, dándole el relevo a los Arikara para que acabasen con él. Pero la realidad fue muchísimo más distinta. Fitzgerald se alistó en el ejército y un general llamado Bennet Riley le avisó que si mataba a un soldado, sería juzgado por asesinato. Glass entonces le contó toda su historia y, como poseía el rifle del que le hablaba, finalmente se lo entregó. Podemos imaginarnos cómo sería ese encuentro.

8 La leyenda de Hugh Glass
La leyenda de Hugh Glass

Tras el final de esta etapa, Glass consiguió otro trabajo en el comercio de las pieles y se dedicó contar su historia, incluyendo los momentos más jugosos como su pelea con la osa. Incluso muchos de los testimonios que se recogen sobre este hombre dicen que su gran talento fue crear y pulir su propia leyenda.

Hugh Glass murió cuando un grupo de nativos americanos les atacaron a él y a varios hombres más mientras cazaban. Le quitaron la ropa, sus armas y le arrancaron la cabellera. Una muerte nada heroica para un hombre que le dará a Leonardo DiCaprio el gran momento de su carrera cinematográfica.

cartel de 'Rasputín y la zarina'

Con la lección bien aprendida, tanto Metro Goldwyn-Mayer como otros estudios comenzaron a adoptar una política legal nueva que incluía señalar al comienzo o final de sus producciones que cualesquiera que fueran las personas y eventos implicados en la trama pertenecían al mundo de la ficción, algo que se ha mantenido incluso cuando existen contradicciones y se asegura, al mismo tiempo, que la historia está basada en hechos reales. De esta forma nació el más famoso descargo de responsabilidad que se utiliza en multitud de obras narrativas, ya sean películas, videojuegos, series de televisión o novelas. Una suerte de vacuna de la creatividad contra el virus de la realidad, no sea que algún otro Yusupov (y ha habido muchos) les haga mudar el color a los estudios. No obstante cabe señalar que esto es un elemento de carácter preventivo que no siempre funciona, prueba de ello son las muchas denuncias por difamación que todos los años reciben empresas dedicadas al audiovisual, ya sea por permitir a la imaginación volar demasiado alto o por acercarse peligrosamente a la verdad.

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