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'Morgan': Mirando a los ojos de la evolución humana

Pedro J. García Viernes 16 septiembre 2016

¿Qué nos convierte en humanos? ¿Por qué estamos obsesionados con replicarnos sintéticamente? ¿Qué sucedería si la creación superara en inteligencia a su creador? Estas son algunas de las cuestiones que la ciencia ficción siempre se ha planteado, preguntas que hace unos años no eran más que una fantasía muy lejana, pero que hoy en día, con los enormes avances tecnológicos a los que estamos asistiendo, se antojan cada más posibles en un futuro próximo. Alrededor de ellas se construye 'Morgan', cinta que hibrida ciencia ficción, suspense y terror para contarnos la historia de uno de esos seres sintéticos, androides con los que el ser humano sigue soñando mientras el cine se pregunta si en su lugar deberíamos tener pesadillas con ellos.

Anya Taylor-Joy y Kate Mara en 'Morgan'

'Morgan' es la ópera prima de Luke Scott, hijo del famoso director Ridley Scott. Luke es un conocido realizador publicitario que ha trabajado a las órdenes de su padre en películas como '1492, la conquista del paraíso' o 'Exodus: Dioses y reyes' y debutó en la dirección con el cortometraje 'Loom', ambientado en un futuro distópico. Para su primer largo, el director se queda en la ciencia ficción y cuenta con la colaboración de su padre, que en esta ocasión ejerce como productor. La influencia de Ridley Scott se puede sentir a lo largo de todo el film, que toma prestados varios elementos de los mejores trabajos del director en el campo de la ciencia ficción, 'Alien, el octavo pasajero' y 'Blade Runner', para componer su discurso.

Misterio bajo tierra

De manera similar a la reciente 'Ex Machina', con la que guarda muchas similitudes, 'Morgan' nos traslada a un lugar remoto y aislado donde se está llevando a cabo un experimento científico altamente secreto cuyo resultado es el siguiente paso en la evolución humana, un ser producto de la ingeniería genética dotado de un ADN artificial, que madura y desarrolla su inteligencia a una velocidad vertiginosa. Su nombre es Morgan (Anya Taylor-Joy, la revelación de 'La bruja') y ha crecido rodeada de un grupo de especialistas que se han convertido en su familia y que han desarrollado un gran apego hacia ella (o "ello"), a pesar de los riesgos que esto conlleva. Sin embargo, Morgan comienza a mostrar un comportamiento errático y violento, lo que lleva a que la empresa que financia el proyecto envíe a una empleada experta en resolución de problemas para que evalúe su viabilidad.

Thriller underground

Se trata de Lee Weathers (Kate Mara), una agente tremendamente fría y eficiente que acude a la ubicación secreta para investigar un aterrador accidente protagonizado por Morgan. Una vez allí, Lee conoce a la enigmática e impredecible criatura, un ser fascinante que difumina la línea que separa lo humano de lo sintético. Con la colaboración de un psicólogo de métodos poco ortodoxos también enviado por la empresa, Alan Shapiro (Paul Giamatti), Morgan se somete a una serie de pruebas para decidir si supone un riesgo permanente, pero el proceso no discurre de la forma esperada y esto pone en peligro a todos aquellos que viven en las instalaciones junto a ella.

Fusión de géneros

'Morgan' combina ciencia ficción y terror (de forma parecida a 'Alien') en un intenso thriller de inclinación realista claramente dividido en dos partes. La primera sección de la película, que responde a los dictados de la ciencia ficción más cerebral, recoge la mayoría de lugares comunes del cine sobre inteligencia artificial (aunque Morgan no sea técnicamente una IA) y plantea las cuestiones morales y existenciales que conlleva la creación de Morgan. Mientras que la segunda parte se decanta por el terror, descargando considerables dosis de acción y violencia durante su clímax, que convierte la película en un juego del gato y el ratón al más puro estilo "survival horror".

En este sentido, el desarrollo de la historia es muy intrigante, a lo que contribuye su atmósfera claustrofóbica y la excelente banda sonora de Max Richter, dos de los puntos fuertes del film. Sin embargo, en la recta final Scott acaba sacrificando la reflexión en favor de la acción y los golpes de efecto, echando un poco por tierra lo conseguido hasta ese momento y restando impacto a un desenlace que se ve venir a la legua y al que le falta coherencia. Scott filma secuencias de combate cuerpo a cuerpo definitivamente contundentes, con las que evidencia buena mano con la acción, pero estas no encajan del todo con el resto de la película y dejan ver cierta confusión tonal. Es decir, 'Morgan' no tiene muy claro qué tipo de película quiere ser y por tanto no aprovecha del todo el gran potencial que posee.

Kate Mara como Lee Weathers

Claro que sería injusto ignorar las virtudes de la película por culpa de su decepcionante recta final, porque aunque el destino no sea del todo satisfactorio, el viaje nos guarda más de una sorpresa agradable. Por ejemplo, hay que destacar la buena labor de Scott generando tensión a lo largo del metraje, atrapando al espectador en un ambiente enrarecido e incómodo que mantiene el interés y el suspense la mayor parte del tiempo (ha confesado haberse inspirado en 'Perdida' para ello, y salta a la vista). Otra de las mayores bazas de la película es su reparto, del que destacan sus dos actrices principales, Anya Taylor-Joy y Kate Mara. Aunque mucho más interesante es la relación entre Morgan y el personaje interpretado por Rose Leslie, una extraña amistad con ciertas implicaciones en las que habría sido conveniente indagar un poco más. Eso sí, de la misma manera que ocurre con la historia, Scott tampoco exprime como debería el talento con el que cuenta, dejando por ejemplo que a Giamatti se le vaya de las manos su escena o que Jennifer Jason Leigh se pase casi toda la película dormitando y nunca quede claro cuál es su papel en la historia.

En definitiva

Como todo relato sobre inteligencia artificial que se precie, 'Morgan' arroja sugerentes ideas que nos invitan a reflexionar sobre lo que constituye al ser humano y lo que implica jugar a ser Dios. Potenciando los vínculos entre los personajes, la película nos habla de la inteligencia emocional, el origen de la maldad (en este caso tanto de la humana como de la sintética), y quizá por encima de todo, lo que nos convierte en familia. Y además, lo hace en un envoltorio atractivo, un trabajo técnica y visualmente satisfactorio que exprime adecuadamente su bajo presupuesto.

'Morgan' es evidentemente el trabajo de un director primerizo, pero, aun con sus errores y preguntas sin respuesta, supone una experiencia absorbente e inquietante, un thriller del que es difícil apartar la mirada.

Morgan y Amy

Nota: 6

Lo mejor: Su tensa atmósfera, la música de Max Richter y la interpretación de Anya Taylor-Joy.

Lo peor: Que no se saca todo el partido que debería y se parece demasiado a 'Ex Machina', con lo que sale perdiendo por el agravio comparativo. Y que a veces confunde frialdad y seriedad con inteligencia.

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