La industria televisiva y cinematográfica atreviesa una situación de escasez de ideas o falta de riesgo. No hay día que no nos despertemos con el anuncio de un nuevo remake, secuela, reboot o spin-off. Aunque todo es posible en estos momentos, no es algo nuevo. Las adaptaciones de series llevan tiempo siendo habituales, las cadenas y productoras prefieren apostar por ficciones ya testadas en otras países, de manera que reduzcan los riesgos y les ofrezcan ciertas garantías.

Aunque lo habitual suele ser adquirir los derechos de series desconocidas para el gran público y adaptarlas a ese país, existen otros extraños casos sin demasiado sentido. Algunas ficciones mundialmente conocidas como 'Breaking Bad', 'Entre Fantasmas', 'Las chicas de oro' o 'Cheers' han tenido en remake en países donde ya había sido emitida con éxito la versión original.
Teóricamente, la finalidad de un remake es adaptar las historias a las características propias de cada país o actualizarla si se trata de una serie antigua, de forma que el público pueda sentirse identificado con las tramas y los personajes. Pero, ¿qué ocurre si la adaptación no sigue ninguna de estas premisas? El resultado es una versión carente de sentido.
Uno de los ejemplos más rocambolescos es el de 'Mujeres Desesperadas', creada por Marc Cherry, que acabó contando con cuatro remakes latinos. Tras su estreno en Estados Unidos, el 3 de octubre de 2004, Disney decidió seguir exprimiendo el éxito de la serie en otros mercados, prestando toda su atención en el público latino. Pero, lejos de unir esfuerzos para crear una única versión hispana, tuvieron la genial idea de realizar cuatro remakes distintos que contaban con capítulos totalmente clónicos. Aunque, la verdad, era difícil superar a la original.
"Sé lo que hiciste. Me da asco. Voy a contarlo".