Los 80 fueron una década de magia y exceso para el cine. El género fantástico atravesaba una época de esplendor gracias a películas como 'Willow', 'La historia interminable' o 'Los Cazafantasmas', pero la fantasía también se colaba en otros géneros, como la comedia romántica. Sería el caso de 'Un, dos, tres... Splash', cuento de hadas moderno estrenado en 1984 que, si bien hoy en día no goza del culto de cintas como 'Los Goonies' o 'La princesa prometida', y aunque se dirigía a un público más adulto, no se puede negar que también marcó la infancia de la generación de la nostalgia. Lo atestigua el hecho de que se esté preparando un remake con los géneros intercambiados, en el que Jillian Bell será la humana y Channing Tatum la sirena (o mejor dicho, el tritón).
'Un, dos, tres... Splash' cuenta la historia de Allen Bauer (Tom Hanks), un neoyorquino que cuando era pequeño fue salvado de morir ahogado por una niña sirena (Daryl Hannah) durante unas vacaciones con su familia. Veinte años después, con ese recuerdo convertido en un sueño que nunca ocurrió, Allen vuelve a caer al mar, atrayendo a la misma sirena, que acude a su rescate una vez más. Allen regresa entonces a Nueva York, y la sirena le sigue los pasos hasta encontrarlo. Su presencia en tierra firme, donde su cola se transforma en piernas cuando está seca (y recupera su forma original cuando se vuelve a mojar), pone patas arriba la vida de Allen, y la ciudad de Nueva York, donde la sirena, rebautizada Madison, es perseguida por un científico y más tarde por las autoridades.

Este film supone el lanzamiento definitivo de tres nombres: Ron Howard, que reencauzaba su carrera para explorar terrenos fantásticos a lo largo de la década (a 'Splash' le sucederían 'Cocoon' y 'Willow' en su filmografía), Daryl Hannah, coronada como uno de los mitos eróticos ochenteros por excelencia dos años después de su icónica participación en 'Blade Runner', y Tom Hanks, que comenzaba su imparable ascenso en Hollywood hasta convertirse en uno de los actores más queridos y de más éxito de la historia del cine.
Un clásico del VHS y las reposiciones televisivas
'Un, dos, tres... Splash' no era lo que se dice una película infantil, pero pertenece a una época en la que había menos hipervigilancia y mojigatería en el cine comercial y en los hogares familiares, por lo que el inolvidable desnudo de Daryl Hannah junto a la Estatua de la Libertad o las connotaciones sexuales de la historia no suponían mucho problema para los padres de la época. Esta película representa perfectamente el espíritu de una década de experimentación y desenfado. Para saber más sobre ella, os dejamos con 10 curiosidades sorprendentes.