Con 'Sin perdón', Clint Eastwood recogió el guante que John Ford había dejado décadas atrás en el aire con la apabullante 'El hombre que mató a Liberty Valance' y retomó la senda del western crepuscular forjado por la soledad del héroe, el pesimismo en medio de las balas, los silencios en blanco y negro, el debate moral antes de cada disparo, los demonios omnipresentes.

Clint igualó a su maestro, Sergio Leone, a base de esquivar precisamente las claves más representativas de las películas que llevaron a cabo juntos y que habían llevado al género a otro lugar, ni mejor ni peor, diferente. Es decir, su alumno devolvió al western esa profundidad psicológica, ese clasicismo olvidado a favor del éxtasis visual y la épica desmedida. Esta obra maestra que respiraba grandeza en cada uno de sus fotogramas, está considerado por la inmensa mayoría como el mejor trabajo de Eastwood hasta la fecha.
Y pese a que algunos conectamos de manera más fuerte con otras de sus propuestas, es indiscutible, e innecesario, cuestionar uno de los mejores westerns de la historia del cine, una historia repleta de personajes inolvidables que forman ya parte de algunos de los momentos imprescindibles del séptimo arte. Aquí están diez curiosidades de una película perfecta de inicio a fin.