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CRÍTICA

'A Ghost Story': Lo que dejamos atrás

Casey Affleck y Rooney Mara viven juntos después de que la muerte les separe en la nueva película de David Lowery.

Por Javier Pérez Martín 3 de Noviembre 2017 | 09:30

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'A Ghost Story' es una pequeña joya que llegará a poca gente. Presentada en el último Festival de Sundance, es una personal apuesta de David Lowery, el director indie que se ha "vendido" a Disney (el año pasado estrenó 'Peter y el dragón' y ahora prepara la nueva versión en acción real de 'Peter Pan'). Y aunque Lowery ha demostrado poder montar una película comercial para todos los públicos, esta propuesta no es apta para el espectador medio.

No es su premisa lo que echará a la gente para atrás: la historia de un hombre (Casey Affleck) que, tras su muerte, se niega a abandonar el mundo de los vivos, y se queda como espectro en su casa conviviendo con su ignorante novia (Rooney Mara). Total, esto ya lo vimos más o menos en 'Ghost'. Tampoco su reparto está falto de interés, aunque sea por las dos estrellas que lo encabezan (él tiene un Oscar y ella ha sido nominada dos veces).

'A Ghost Story'

Lo que hará que gran parte del público tache esta película de "tontería" o "marcianada" (lo segundo lo es, eso sí) es el simple hecho de que el fantasma del protagonista esté interpretado por el propio Affleck tapado por una sábana, al estilo del típico disfraz de fantasma que todos hemos llevado de niños. Con sus dos agujeros en los ojos y todo. Un pacto de ficción que los espectadores enganchados al CGI y los grandes efectos especiales no estarán dispuestos a firmar.

Tampoco ayuda que el primer acto de 'A Ghost Story' sea el más hermético y lento del conjunto, o que esté grabada en formato cuadrado y no panorámico. La vida cotidiana que llevan los silenciosos C y M (Casey Affleck y Rooney Mara no son conocidos por ser los actores más expresivos ni los más llenos de vida de todo Hollywood), que incluso cuando discuten parecen estar de acuerdo, se ve truncada por la muerte de él, azarosa y sin explicación, y ella no es capaz de expresar dolor o rabia en la morgue. Eso sí: una escena grabada en tiempo real y sin aspavientos habrá sido uno de los retos más difíciles de la carrera de Mara, tirada en la cocina y devorando su pena en forma de tarta.

A partir de ahí, empieza el viaje. Y sin movernos siquiera del terreno ocupado por la pequeña casa en la que M vive y C habita, mirando invisible y silencioso, y con el paso del tiempo olvidando lo que fue y lo que quiso.

'A Ghost Story'

Sin entrar en detalles, reseñaremos los mayores méritos del film de Lowery, que ya nos había convencido con 'En un lugar sin ley' (protagonizada por la misma pareja y laureada también en Sundance en 2013) e incluso con 'Peter y el dragón', un sincero homenaje a ciertas películas de los ochenta sin caer en recursos facilones de estilo (y decimos esto con 'Stranger Things' recién estrenada).

El gran éxito es poder contar, a través de la mirada de un protagonista sin voz ni memoria, un complejo relato existencialista y a la vez vitalista. Una tristísima reflexión sobre el paso del tiempo y nuestra solitaria estancia en el mundo y a la vez un canto a la vida y al amor. Por momentos, 'A Ghost Story' te hace sentir un vacío en el estómago (el monólogo de un triste borracho nihilista, el fantasma que ha olvidado quién es y qué es lo que espera, interpretada por Kesha) o te eleva a los cielos con los pequeños gestos que nos dedicamos los unos a los otros.

Hay varias fases en el viaje que recorre C, el fantasma, y todas ellas son interesantes de forma diferente. En una de ellas, Lowery consigue darle la vuelta al género de casas encantadas, mostrándonos el drama que vive el poltergeist mientras los pobres huéspedes con vida responden con terror y confusión. En otros momentos, 'A Ghost Story' viaja en el tiempo y descubre futuros y pasados dignos de 'Blade Runner' y westerns.

Pero la historia principal, la relación entre C y M, lo que le ata a él a esta tierra (primero el amor, después el olvido, luego la curiosidad renovada), es un mensaje de optimismo. Ese al que llega Lowery preguntándose para qué estamos en este mundo. ¿Para perdurar, ser recordados? ¿Para dejar una parte de nosotros en los lugares que recorremos? ¿Para resolver las dudas que nos atormentan? No importa, cuando lo descubramos ya no estaremos aquí.

'A Ghost Story'

Una banda sonora para el recuerdo

Decíamos que 'A Ghost Story' tiene dos protagonistas, pero casi me atrevería a decir que son tres. La música compuesta por Daniel Hart, con el que repite Lowery tras 'En un lugar sin ley' y 'Peter y el dragón' (ambas, también con partituras memorables), es el tercer habitante de la casa. A veces minimalista, otras veces tirando de coros o ambientes más oscuros, siniestros o apocalípticos, Hart recorre los sentimientos que acompañan a la película con acierto: el amor, la comodidad del hogar, la rabia, la soledad, el terror, la desesperación, el alivio.

Un conjunto de piezas acompañadas por la canción 'I Get Overwhelmed', parte inherente a la historia y que firma la banda Dark Rooms. Una de esas bandas sonoras que nos acompañan más allá de los créditos.

Nota: 8

Lo mejor: El poso que queda, como si Lowery hubiera dejado una notita dentro de nosotros para siempre

Lo peor: Al principio no ayuda al espectador a entrar en el relato