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Goya 2018: 'Baraka', cómo ve la violencia un niño en la Guerra de Irak y el equipo millennial que quiere cambiar las cosas

Sandra Sánchez Lunes 22 enero 2018

"Siempre te dicen lo típico, no ruedes con niños ni con animales, pero trabajar con los niños ha sido de las experiencias más gratificantes que he tenido, ha sido la hostia". El que habla es Néstor Ruiz Medina, director de 'Baraka', uno de los cortometrajes nominado al Goya en la categoría de ficción y hace referencia a Son Khoury y Taha El Mahroug, los dos pequeños protagonistas que lo han dado todo por su cortometraje y ahora sueñan, emocionados, con la posibilidad de asistir a la ceremonia de los premios que otorga la Academia de cine.

El también guionista de 'Baraka' y Fernando Monge, productor del cortometraje, hablan de confiar en la energía de los actores, en su mayoría caras desconocidas, como el motor de la ficción que quieren hacer estos nuevos creadores casi autodidactas y que con su relato sobre cómo un niño percibe la violencia en un ambiente como el de la Guerra de Irak, se convirtieron en la única presencia española en el pasado Festival de TriBeCa celebrado en Nueva York, aunque para los medios de comunicación su logro personal y profesional se quedase fuera de lo noticiable. Han seguido la estrategia que les ha llevado hasta los Goya, acariciando los Oscar, al dedillo: "'Baraka' empezó siendo un reto y ha acabado siendo un aprendizaje, porque nos ha enseñado a base de empujones y nos ha enseñado bien enseñados", explica Fernando Monge. Así, dan también con sus pasos en la industria pie para sentar las bases de un cambio, el que venga de la mano de la gente joven y dé la vuelta al cómo se hacen las cosas en el sector audiovisual.

Todo empezó, cuenta Ruiz Medina, con una estación abandonada que, como localización, le fascinó. Al desarrollar la idea del proyecto se dio cuenta de que lo que quería contar, cómo un niño percibe la violencia, debía tener como escenario una guerra que, a su vez, tuviera algo español. De ahí que 'Baraka' hable de cómo el conflicto iraquí y la entrada de fuerzas extranjeras en el país ha cambiado la vida de dos hermanos que se tienen que separar y emprenden su propio camino como soldados, una figura presente durante todo el cortometraje que simboliza los fantasmas del pasado y los mitos de cada personaje.

Sin embargo, "el tema político lo deja de lado contar algo humano", comenta el director. "Es una historia totalmente antibélica que habla de relaciones humanas y no se mete en absolutamente nada político", con lo difícil que es, de por sí, tomar tierra de por medio al escribir sobre un ambiente tan crudo. Para retratar la mirada infantil que es testigo de cómo la contienda ha barrido sus vidas, los responsables de 'Baraka' buscaron un perfil muy específico para trabajar los diálogos en árabe que copan la mayoría de metraje. Hubo casting para pequeños y mayores (entre estos últimos, destaca la presencia de Esther Acebo, a quien hemos podido ver en 'La casa de papel' recientemente), pero confiesa Néstor Ruiz Medina que, en lo que atañe a Son y Taha, "energéticamente, fue verles, entrar por la puerta, uno sonreírte y el otro decirte cuatro chorradas" y supieron que eran ellos. Dos actores que comienzan ahora su carrera y les han enseñado más cosas de las que este equipo cree haberles inculcado a ellos, según palabras de Monge.

 'Baraka'

Al ver 'Baraka' sorprende, sobre todo, cómo un equipo tan joven, que refleja decisión y cosas claras a la hora de trabajar, ha sabido moverse así de bien en un terreno pantanoso como es la temática de este cortometraje. Gracias, en parte, a la "obsesión" por retratar, de forma veraz, lo que cuenta el corto: desde la cámara de la época que se puede ver en la trama y el vestuario hasta Muna, la mujer que vivió durante 40 años en Irak y tenía que aprobar todos los planos del cortometraje para darles el visto bueno.

"El corto se ha puesto en Estados Unidos, Marruecos, en otros países árabes y no ha habido ningún problema porque te cuenta una cosa que pasa, no hay ni buenos ni malos", explica Monge, quien también rememora cómo, una semana antes de rodar, llegaron al set de rodaje, esa estación abandonada que hay cerca de Toledo, y estaba todo verde, cual Amazonas, en contraposición con los tonos cálidos que reinan el páramo que muestra 'Baraka'. Con ese mensaje contrario a la guerra que ondea en esta historia, también se desprende un buen tratamiento de la concepción del otro como enemigo, cómo un conflicto armado sesga la vida de los civiles y cómo se construye la historia según qué frontera marque tu identidad.

Nuevos talentos que claman espacio

Néstor Ruiz Medina y Fernando Monge ven en 'Baraka' "un máster impagable", un cortometraje con el que están haciendo una larga carrera que no tiene por qué terminar en los Goya. Están en conversaciones con Movistar para que forme parte de su catálogo y empezarán en el próximo mes a trabajar para cerrar ventas con otros países. Son dos millennials que hablan de cambiar las cosas en la industria y ven, más allá de los proyectos que lleve cada uno, a la gente joven como un conjunto que debe unirse, empezando por el deseo que expresan de juntarse con el resto de nominados en su categoría para conocerse mejor antes de los Goya 2018.

Monge, que fue editor de sonido en series como 'Mar de plástico', 'Apaches' o 'El príncipe', relata que se hizo sus propios apuntes para meterse en la producción de obras audiovisuales y, desde entonces, "he intentado rodearme de gente que sabe más que yo para aprender de ello". Para él, el productor debe estar presente, siempre de forma constructiva, "desde el inicio de la idea hasta que muere, hasta que no lo ve nadie y el DVD está en la FNAC por dos euros", una implicación que, a veces, no se sigue de una forma tan fiel en España. Mientras, su compañero de trabajo desde hace cuatro años, Ruiz Medina, dice siempre que sus estudios han sido montar una productora (7 Cuerdas Films) y llevar 10 años en activo.

Explican también que los nuevos talentos se sitúan más lejos de tener miramientos de género, de hacer distinciones laborales entre hombres y mujeres. Para ellos, todo es cuestión de darle una vuelta, también para acercar los cortometrajes a los espectadores poniendo un corto antes de una película y viendo "de qué manera ese corto puede generarte un poquito de dinero para quitar un anuncio".

 Una imagen del rodaje de 'Baraka'

Trabajan ya en su primer largometraje, que se llamará 'Yasuní: La memoria del barro' y cuyo estreno está previsto, en un principio, para finales de 2019. Será una co-producción entre España y Ecuador, país en el que ahora el cine está en pleno crecimiento. "Son dos hermanos españoles que, por determinadas cosas de la vida, se quedan sin nada en España y deciden irse a buscarse la vida allí en Ecuador", declara su director, a lo que añade que la película explorará la nueva fiebre del oro que hay ahora mismo en Sudamérica. Siguiendo lo que les mueve para hacer cine, contarán con los actores Nacho López y Alexander Caballero como protagonistas y seguirán la senda de realidad por la que ya han apostado en 'Baraka'. "Me comprometo a que no se ha hecho nada igual nunca en España", apuesta Fernando Monge.

Irán también a por el Goya con su opera prima pero antes, ya tienen claro lo que dirían al subir a recoger el cabezón el próximo 3 de febrero. El resumen, sin desvelar la versión íntegra, es el siguiente: "La gente joven es el futuro y en España se nos trata muy mal".

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