A estas alturas de la película, todos estamos de acuerdo a la hora de afirmar que ganar un Oscar no te garantiza tener la mejor carrera posible dentro de una jungla tan hambrienta, despiadada y convulsa como Hollywood. Si no estás de acuerdo, vale, plantea tu hipótesis a intérpretes como Halle Berry o Adrien Brody, por poner dos ejemplos ilustres. Sin embargo, tu universo profesional puede terminar sumido en un conjunto de titulares eternos si pierdes varias estatuillas por el camino. "Estar nominado/a ya es un premio". ¿Seguro?

A lo largo de la historia del cine, han sido varios actores, los que menos, y actrices, las que más, quienes han optado al premio más importante de la industria en numerosas ocasiones sin obtener a cambio más que una ovación entusiasta tras el visionado de su correspondiente clip de nominación. Considerar a estas estrellas unas perdedoras por esta situación sería algo bastante superficial y absurdo, después de todo, ahí están sus respectivas filmografías para ubicar o desubicar su auténtica relevancia, pero no dejan de ser cifras que, de algún modo, también son historia de los Oscar.
Por eso, desvelamos el nombre de los dos actores y las cuatro actrices que más veces se han visto en la obligación de poner su mejor cara al escuchar otro nombre diferente al suyo tras la siempre temible apertura del sobre. Estatuillas a la fuga, colección inabarcable de nominaciones y estadísticas negativas. Se nos ocurren combinaciones mejores.