Por si no fuera suficientemente complicado dar forma a un personaje con los matices necesarios para sobrevivir al paso del tiempo, hay actores y actrices que afrontan el desafío de encarnar a dos o más individuos en la misma película. Tanto en comedia como en drama y thriller nos encontramos con estas arriesgadas apuestas, que cuando se ejecutan de forma coherente llevan a sus películas al hall del recuerdo.

Hay diferentes formas de plantear la aparición múltiple de los intérpretes: personajes diferentes interpretados por el mismo actor; un personaje que encierra diversas personalidades y que, por lo tanto, exige un acercamiento diferente para cada una de ellas; o el enlace entre dos personajes idénticos físicamente, que se contraponen psicológicamente para llevar al límite al protagonista.
Reputados realizadores de la talla de Francis Ford Coppola y Stanley Kubrick tomaron la decisión de reciclar a sus actores, implicando al público a la hora de comprender la función narrativa de esa repetición. En esas situaciones la confianza en los intérpretes debe ser absoluta, y los siguientes artistas demostraron que eran capaces de dar el 200%, y hasta el 900%: