A excepción de las películas corales, no hay largometraje sin un protagonista. Son ellos los pilares de esa historia que imagina un cineasta, un guionista, un productor. Por ello, son los actores los encargados de meterse en la piel de ese personaje que termina guiando al público. En las categorías de mejor actor y mejor actriz recuerdan que detrás de una mirada creativa, hay siempre una interpretación sólida. Diez interpretaciones aspiran a lograr dos de los galardones más importantes de la 38ª edición de los Premios Goya que tendrá lugar este 10 de febrero en Valladolid.

Por un lado, las interpretaciones protagonistas masculinas. En ellas; pueden verse a un inmigrante venezolano que sufre un infierno en la aduana de un aeropuerto de Nueva York, a un profesor con un método de enseñanza pionero que fue víctima de la Guerra Civil, a un huraño hombre extranjero que se ha asentado en un pueblo y que mantiene una relación ambivalente con una joven recién llegada, a un cineasta que rememora la extraña desaparición de su actor principal años atrás y a uno de los cómicos más importantes de la España de los 70 y los 80.
Talento interpretativo
Por otro lado, las interpretaciones protagonistas femeninas. En ellas, pueden verse a una programadora informática que termina ganándose la vida como taxista, a una treintañera cosmopolita que descubre que el mundo rural no es tan agradable como pensaba, a una madre aspirante a artista que comienza a aceptar la transexualidad de su hija, a una mujer de 40 años que intenta llegar a fin de mes como buenamente puede y buscando un futuro mejor para su hija y a una promesa de la canción de los 70 que terminó siendo la gran inspiración de un cómico de renombre.
Cinco interpretaciones masculinas, cinco interpretaciones femeninas. Diez actuaciones excelentes que demuestran que los nominados al mejor actor y a la mejor actriz vuelven a demostrar cómo el cine español han conseguido congregar al gran talento interpretativo que tiene la industria.