Concebidos como un nuevo divertimento que ha encontrado en las nuevas generaciones a sus principales adeptos, las casas del terror extremas han conseguido, al igual que la incipiente moda de las escape room, atraer a una legión de fieles seguidores que han llegado a hacer de esa forma de diversión que pone nuestras capacidades al límite, todo un nuevo negocio directamente asociado a lo que podríamos entender como industria del horror y el espanto.
Ya en los inicios del cine de terror, este empezó a regalarnos joyas de culto donde se explotarían elementos que tenían que ver con una forma de espectáculo como el circo y las ferias ambulantes. Tanto 'El gabinete del doctor Caligari' como 'La parada de los monstruos' de Tod Browning, representaron aquella vertiente macabra y oscura que iba asociada esa fascinación del ser humano por el miedo y sentirse atraído por lo extraño y lo bizarro.

Asesinos enmascarados
Con el paso de los años, y siendo los espectáculos circenses y derivados sustituidos en la vida real por las atracciones de feria, el ansia por el susto y la perturbación verían una máxima representación asociada al divertimento en los pasajes del terror, elementos que evidentemente serían utilizados por el cine de género con la intención de llevar a cabo historias con enclaves idóneos.
Nombres como los de Tobe Hooper, Rob Zombie o Jordan Peele, no solo son tres directores pertenecientes a diferentes generaciones y momentos claves del terror, sino que han sido quienes han aportado su granito de arena a aquello de la representación de las atracciones terroríficas en el cine, ya sea a través de subgéneros como el slasher o haciendo una feroz crítica social con laberintos de espejos incluidos.
Sea como sea, en modo de falso documental, como título exploit o ejemplo de los que se mete en el terror sin ningún tipo de concesión, casi todas y cada una de las propuestas seleccionadas tiene algo en común que bien podría plantearse con la pregunta de ¿quién se esconde bajo las máscaras de los que han venido a asustarnos?