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CRÍTICA

'De Caperucita a loba': Manual para no sufrir por amor

Crítica de 'De Caperucita a loba', comedia dirigida por Chus Gutiérrez y escrita y protagonizada por Marta González de Vega. Con José Mota, Martita de Graná y Melania Urbina.

Por Miguel Ángel Pizarro Más 5 de Abril 2023 | 09:20
Colaborador de eCartelera. Apasionado del cine y la cultura en general. Cine europeo y de animación, mi especialidad.

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'De Caperucita a loba': Manual para no sufrir por amor

Marta González de Vega lleva ya un largo recorrido con su obra 'De Caperucita a loba (en sólo seis tíos)'. Primero fue un libro, luego lo convirtió en una pieza teatral de monólogos al más puro estilo stand-up comedy (y que sigue triunfando en el madrileño Teatro Fígaro). Ahora esos monólogos son transformados en un auténtico universo cinematográfico con 'De Caperucita a loba', película que llega a salas comerciales tras ser proyectada en el 26 Festival de Málaga.

De Caperucita a loba

No lo tenía fácil, dado que el material original era un extenso soliloquio de pensamientos de una mujer que analiza sus fracasos amorosos y cómo reconvertir un drama romántico en una auténtica comedia de la que reírse de los clichés sentimentales. Lo cierto es que consigue romper cualquier origen teatral, rompiendo la cuarta pared y hablando cara a cara con el público, pero bien rodeada de una ambientación que refuerza sus intenciones de ser la anti-comedia romántica.

Se ve que González de Vega, quien adapta su propia obra, tiene una dilatada experiencia en la comedia (ha sido guionista de las taquilleras sagas 'Padre no hay más que uno' y 'A todo tren', ambas de Santiago Segura, quien hace un cameo en la cinta). No solo porque tiene momentos de humor físico muy bien llevados, sino porque aprovecha su veteranía para traer a grandes figuras de la comedia española actual para convertirlos en los pretendientes fallidos de su protagonista. Cuenta así con José Mota, Berto Romero y David Guapo, convertidos en una auténtica amalgama de los solteros actuales. A ellos se suman el cameo de Javier Veiga.

De Caperucita a loba

Pero la comedia no viene solo de parte de los pretendientes con los que la protagonista, llamada también Marta, crea un auténtico catálogo de relaciones fallidas. Viene también de la mano de los otros secundarios, especialmente Martita de Graná. La comediante andaluza se convierte en una verdadera roba-escenas, que bien merecería protagonizar su propia anti rom-com. Mención también para Antonio Resines y Elena Irureta como los padres de la sufrida protagonista.

Una comedia que busca ser la anti-comedia románticat

Ahora bien, aunque la cinta se ría de los cánones de las comedias románticas y tenga ciertos momentos de chispa, tiene la gran contra de tener una protagonista que deriva en un ser completamente insoportable. Su búsqueda de encontrarle flaquezas a cada nuevo pretendiente y el cómo se ilusiona con tipos que le van dejando indirectas sobre qué tipo de relación quieren remarcan ese carácter que termina siendo insoportable en su parte final. Cierto es que se agradce cierta mirada cínica sobre el amor, pero la protagonista busca tanto encontrarle los tres pies al gato, que provoca el efecto adverso al deseado.

De Caperucita a loba

Tampoco ayuda que, cinematográficamente, ofrezca más la sensación de ser una serie de Netflix que otra cosa. Es más, la manera en la que retrata Madrid, con protagonistas con profesiones ideales y amigas que siempre están a pie del cañón, recuerda mucho a esa versión idealizada de la capital española que retrata 'Valeria'. De hecho, la protagonista de 'De Caperucita a loba' bien podría compartir confidencias con el personaje que encarna Diana Gómez en la ficción de la plataforma en streaming.

'De Caperucita a loba' quizás hubiera funcionado más como sitcom televisiva que como película. Tiene momentos de chispa, como la escena en la que la protagonista monta a caballo en la Gran Vía madrileña, pero no va a más. De hecho, llega a tener momentos que se acercan a desastres más propios del cine de Clara Martínez-Lázaro, a pesar de contar con Chus Gutiérrez en la dirección, directora eficiente en los proyectos por encargo. Una propuesta irregular que, quizás, pueda sorprender por su deseo de ser la anti-comedia romántica.

5
Lo mejor: La secuencia en la Gran Vía.
Lo peor: La obsesión de la protagonista por desenmascarar a cada pretendiente convierte su carácter en insoportable.