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'Fantasy Island': Convirtiendo una serie olvidada en ejemplo de terror millennial

Javier Parra Viernes 14 febrero 2020

Emitida entre 1978 y 1984, 'La isla de la fantasía' fue una serie creada por Gene Levitt para la cadena ABC, un cruce idóneo entre 'Vacaciones en el mar' y 'La dimensión desconocida'. En ella, Ricardo Montalbán se convertía en Mr. Roarke, la persona encargada del cuidado de la isla que daba nombre al título de la serie, la cual llegaría a estar nominada a siete Emmys.

Fantasy Island

Más de tres décadas después, Blumhouse recupera su espíritu y lo pervierte de la forma más macabra, pasándolo por el filtro de terror teen al que nos tiene acostumbrados el tipo de cine que nos llega de la mano de Jason Blum desde hace unos años. 'Fantasy Island', sin venir a reinventar el género, y siendo absolutamente consciente de su esencia como propuesta destinada a un público mayormente adolescente, es la primera película de la factoría que nos llega en 2020, siendo mucho más cercana a la esencia televisiva de la serie en la que se basa, que al terror de bajo presupuesto que ha logrado copar algunas de las listas de lo mejor y más logrado del actual panorama.

Dirigida por Jeff Wadlow y con un guion escrito por Jillian Jacobs, Christopher Roach y el propio director, la historia que nos presenta viene a estar hermanada con otros ejemplos recientes como 'Siete deseos' o 'Verdad o reto' (también de Wadlow), donde pueden verse ciertos atisbos por querer ser una suerte de híbrido entre las sagas de 'Destino final' y 'Saw', y cuya máxima por conseguir el mayor rendimiento posible en taquilla la convierte en un producto PG-13, una de las lacras a las que el terror se debe de enfrentar cuando hacemos referencia a este como algo puramente comercial.

Fantasy Island

La fórmula del terror rentable

Porque, está claro, que cuando a mayor público se llegue en su estreno en salas, mayor será el pedazo de pastel de la taquilla para repartirse, y eso es algo que la propia Blumhouse ya ha sabido explotar al máximo desde hace años, encontrando en la fórmula de producir a bajo coste y destinar sus propuestas a un mayor target de público, es parte de su éxito, algo que sería mucho más difícil de conseguir si sus películas fuesen destinadas a un público que obviase la horquilla de edad más abajo de la mayoría de edad.

Siendo ya conscientes de que estamos ante una propuesta destinada para los más jóvenes, tan solo hay que adentrarse en ella como título que viene a homenajear a una serie semi olvidada por el gran público, la cual es rescatada de entre todas aquellas ficciones televisivas que formaron parte de una generación pasada. Y tal vez lo mejor de 'Fantasy Island' sea el proceso de recuperación y de memoria televisiva que puede conllevar con respecto al redescubrimiento de aquella.

Fantasy Island

Imaginemos la película como si la MTV hubiese optado por hacer un homenaje a 'La dimensión desconocida', la serie de culto cuyos giros finales (algo ya presente en la pequeña pantalla con 'Alfred Hitchcock presenta') fueron un espejo donde mirarse para 'La isla de la fantasía', donde el señor Roarke y su ayudante Tattoo (Hervé Villechaize) servían al poder de un emplazamiento paradisíaco que venía a ser algo parecido al genio de la lámpara: el cumplimiento de los deseos de los huéspedes.

Evidentemente, estos no siempre saldrían como uno esperaba, es por ello que la idea de traspasarla en formato de terror era una idea tan sugerente como fácil de llevar a cabo por Wadlow, quien ya demostró con su anterior trabajo, 'Verdad o reto', que era capaz de satisfacer los requisitos de la productora para enmarcarse dentro de un tipo de terror que desprende el aura televisiva de la que nace la idea, y que vendría a ser la versión millennial del clásico relato de terror 'La pata de mono' de W.W. Jacobs, donde los deseos y los sueños nunca acaban saliendo como uno espera, y cuyo destino fatal acabará sufriendo en sus propias carnes un reparto encabezado por Lucy Hale, acompañada por Maggie Q, Michael Rooker, Portia Doubleday, Charlotte McKinney, Ryan Hansen, Jimmy O. Yang y Michael Peña como el nuevo Mr. Roarke y cumpliendo con creces el convertirse en misterioso anfitrión de una isla mágica capaz de conceder deseos, aunque a su propia manera.

Nota: 5

Lo mejor: Ver cómo se preocupa por mantener la esencia de la original y conectar con un nuevo tipo de público.

Lo peor: Con media hora menos de metraje, la sensación final sería más placentera.

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