CRÍTICA

'¡La novia!': Como Víctor Frankenstein, Maggie Gyllenhaal ha creado un monstruo

Jessie Buckley deslumbra con su interpretación caótica y punk en '¡La novia!', un filme que sorprende e incomoda por su ambición y experimentación.

Por Luisa Nicolás Más 6 de Marzo 2026 | 13:30
Estoy a dos entrevistas de convertirme en mejor amiga de Shyamalan.

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'¡La novia!'
'¡La novia!'

La ambición y la curiosidad empujaron a Víctor Frankenstein a crear un ser hecho de las mejores partes de otros cadáveres y el resultado, lejos de hermoso, fue monstruoso. Fiel al espíritu del personaje creado por Mary Shelley, Maggie Gyllenhaal ha ensamblado toscamente un montón de ideas, muchas de ellas muy buenas, y el resultado es igual de grotesco que aquel monstruo.

Tráiler oficial '¡La novia!'

'¡La novia!' parte de la película de James Whale de 1935 'La novia de Frankenstein' en la que el guion de William Hurlbut introducía a Shelley en la historia como la narradora de una posible continuación de su novela. Después, Gyllenhaal coge un poco de 'Bonnie y Clyde', otro poco de 'Joker' y de 'Joker: Folie à Deux' ya que estaba, a todo le da una pátina gótica, extravagante, violenta y muy sexual y crea una película-collage que visualmente puede ser muy disruptiva, pero narrativamente no se decide por una- o dos, o tres- cosas que contar.

Es una historia de amor, es una historia de gangsters, de monstruos, de soledad y necesidad de conectar, es una historia de violencia contra las mujeres, de empoderamiento y de insurrección, es cine negro, y está tan llena de contradicciones y huidas hacia delante, tan perseverante en su búsqueda por sorprender e incomodar, que acaba acercándose al desastre.

En 2026 es muy difícil justificar que tenemos que sentir tanta empatía por un hombre que se siente solo, que es totalmente comprensible que merezca una mujer a su lado por el mero hecho de desearlo, y da igual la voluntad de ella, la necesidad de él prevalece sobre el derecho a la verdad de la novia, su derecho a decidir sin ser manipulada si quiere o no estar con él. Frank es un incel de manual y, de alguna forma, la película es extrañamente indulgente con sus sentimientos. Eso de agenciarte una mujer perfecta para ti - o la glorificación de la eugenesia-, que sacie tu apetito o te haga la compañía porque ninguna lo hace en plena capacidad de consentimiento, es la versión de la ciencia ficción de las “chicas de compañía”.

¡La novia!
¡La novia! (Warner Bros.)

Habría sido realmente interesante que Gyllenhaal se adentrase en esta crítica con valor y seguridad, en lugar de dejarlo en tres frases de guion para la Dra. Euphronius (Annette Bening) y de rendirse a los clichés del amor más tóxico. Podríamos resumir el despertar de la novia y su arrebato de emprendimiento con un “sí, es un monstruo, pero es mi monstruo”. No estamos ya para estas cosas y más cuando la intención de la película parece ser emitir un desgarrador grito de guerra feminista en contra de la violencia física, sexual, profesional y emocional que sufren hoy y han sufrido históricamente las mujeres.

Y eso lo vemos (en dos escenas y poco más) cuando Ida/Penélope/La novia sirve de inspiración, igual que Arthur Fleck en 'Joker', para que las mujeres inicien una revuelta violenta en contra del status quo a grito de «brain attack». Pero esta es otra película, una de las varias que conviven dentro de '¡La novia!', pero que no se han ganado el mismo tiempo en pantalla que el road trip criminal de la novia y Frank.

La Shelley de Gyllenhaal infecta a la Ida de Jessie Buckley como Mr. Hyde al Dr. Jekyll. Buckley, que está a punto de ganar el Oscar por su trabajo en 'Hamnet', es una fuerza arrolladora, todo en ella te atrapa, su novia es caótica y puro punk, desobediente e ingobernable, ella está tan entregada que a veces consigue casi despistarnos de los muchos fallos narrativos de la película.

'¡La novia!’
'¡La novia!’ (Warner Bros.)

El Frankenstein de Christian Bale es un apasionado del cine clásico musical y está obsesionado con la estrella de Hollywood Ronnie Reed, interpretada por Jake Gyllenhaal. Tanto que se dedican a visitar los escenarios de las meta-películas de Reed y le permite a Bale su ratito de recreo como un monstruo que desea ser amado, amar y bailar. En '¡La novia!' se baila (y se folla) más de lo que podrías esperar.

Es verdad que Buckley y Bale tienen una química muy fuerte, pero también la tienen Penélope Cruz y Peter Sarsgaard , un pareja de detectives que intentan cazar a los monstruos. Y otra película para la que Gyllenhaal no tiene tiempo. Myrna Mallow (Cruz) tiene una dinámica muy interesante con su compañero, pero aún más con el resto de hombres que no le reconocen su trabajo, la infravaloran o la menosprecian. Ella vive su propio viaje de emancipación y que, de nuevo, culmina con un arrebato de absoluta incoherencia en pro del amor.

Nada tiene que ver ‘La novia’ con el debut como directora de Gyllenhaal, 'La hija oscura' , también con Jessie Buckley en uno de los papeles protagonistas. Aquella era introspectiva, dramática con una atmósfera que te atormentaba; esta es desmesurada, indómita y está cargada de rabia. Aunque las dos tienen la feminidad y el control de nuestras propias vidas en el centro.

¡La novia!
¡La novia! (Warner Bros.)

Quien no arriesga no gana, pero quien arriesga, a veces pierde.

Hay que reconocerle a Gyllenhaal lo valiente y feroz de su propuesta en el aspecto visual, pero en lugar de jugar a su favor, como lo hacía Emerald Fennell en sus '"Cumbres borrascosas"'; esto solo aumenta la distancia emocional con la que sentimos a sus personajes. Lo más aterrador de esta historia de terror son las escenas de violencia sexual, en la que Frank siempre es el héroe (a pesar de que acostarte con una mujer con la que has forjado una relación a base de mentiras también es una forma de violencia) y lo más conmovedor es Buckley poseída por las mujeres asesinadas que no recibieron justicia.

'¡La novia'! es una apuesta ambiciosa, pero demasiado; estridente y desconcertante, y también insolente. Quizá si te dejas llevar por su vorágine de exuberante explosión creativa, te olvides de sus muchas incongruencia y flecos sueltos. O los abraces. Y ojalá empieces a decirle "preferiría no hacerlo" con una mordaz sonrisa negra a cualquier hombre que intente ponerse en tu camino.

5
Lo mejor: Visualmente es audaz. Jessie Buckley está entregada.
Lo peor: La cantidad de tramas a las que no le dedica tiempo y que su mensaje feminista quede relegado por una historia de amor.