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CRÍTICA

'Nuestros amantes': Historias de amor

Seis años después de su última película, Miguel Ángel Lamata vuelve a sentarse detrás de las cámaras en una divertida comedia romántica con Michelle Jenner.

Por Daniel Lobato Fraile 3 de Junio 2016 | 10:18

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Desde que en 2010 dirigiera 'Tensión sexual no resuelta' no habíamos vuelto a saber de él, hasta que el pasado abril presentó en el festival de Málaga, 'Nuestros amantes', su cuarto largometraje como director. Miguel Ángel Lamata vuelve con una atípica comedia romántica bajo el brazo para hacer frente a los duros orcos de Duncan Jones en la cartelera española.

Nuestros amantes

Esta romcom protagonizada por Eduardo Noriega y Michelle Jenner ya deja claras las reglas con las que se mueve en su primera escena. Una presentación que, por otra parte, se descubre como una de las más frescas y originales que hemos podido disfrutar en el género en los últimos años. Pero es cierto que la película requiere que el espectador decida entrar al juego que le propone, aceptando sus momentos de inflexión cinematográfica, pues al tiempo que ahonda en los clichés del género, apela al espectador acerca de esos mismos tópicos para construir su narración. De hecho, las secuencias que comparten Noriega y Fele Martínez se encaminan en ese sentido, en reflexionar sobre la escritura y el género (justificado en que ambos ejercen de guionistas).

En este sentido podrían valer como referencia títulos como 'Con derecho a roce' de Will Gluck, o 'Don Jon', el debut de Joseph Gordon-Levitt. Si bien las tres películas cogen senderos diferentes, sí que comparten una autoconciencia de las herramientas con las que trabaja la comedia romántica y desarrollan dicha comedia (y en menor medida el romance) enfrentándose a dichas herramientas. A este respecto, la película también se acerca más a la tradición anglosajona (en contraposición a lo que ha venido siendo común en nuestra industria) labrando su discurso a partir del juego de seducción que se establece con los diálogos. El enamoramiento se da más por la labia y el ingenio de sus protagonistas, que por el físico o las épicas muestras de amor. Tanto Lamata como sus propios actores hablan siempre (salvando las distancias, claro) de cierta afinidad de su película con el cine de Woody Allen, por poner en el foco los diálogos entre sus personajes. ¿Son comparables? Bueno, si se destila algo de ello en la forma en la que Lamata ha concebido su relato. Si pienso en alguna obra reciente del neoyorkino, quizás podría valernos el tono y la ingenuidad de 'Magia a la luz de la luna'.

Nuestros amantes

Sello Lamata

'Tensión sexual no resuelta' sirve de excelente baremo para hacerse una idea del tono y las intenciones que persigue esta nueva cinta. En 'Nuestros amantes' nos enfrentamos a una comedia romántica con personajes exagerados y situaciones muy dadas al enredo, que no son sino la marca de la casa del director aragonés. Si bien en algunos momentos puede resultar algo forzado, la mayor parte del tiempo (si entramos al trapo desde el principio y aceptamos sus reglas) se desarrolla de forma muy natural. Así, ver a Gabino Diego en su vuelta al cine convertido en todo un seductor (y un canalla) puede ser toda una gozada. O disfrutar de la desatada vis cómica de Fele Martínez, quien sin duda debe ser la persona que mejor se lo ha pasado durante el rodaje.

Se le podría achacar cierta vanidad en algunos pasajes (principalmente los de Fele y Eduardo), pero son concesiones del director con las que deja aflorar sus propias inquietudes e intereses. ¿Qué puede entenderse como pretencioso? Sin duda, pero me vuelvo a remitir a lo expuesto a lo largo de toda la reseña, todo depende de si accedemos a sumergirnos en el mundo de estos personajes, o no. Si lo hacemos, disfrutaremos de una llamativa comedia romántica en la que realidad y ficción van de la mano; si no, nos dará la impresión de que la cinta va cuesta abajo hacia el ridículo.

Nota: 7/10

Lo mejor: La escena chico conoce chica.

Lo peor: Que no todo el mundo va a pillarle el punto.