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'Patrick Melrose' presume de factura y sensibilidad para conquistar en retrospectiva

Berta F. del Castillo Lunes 17 septiembre 2018

Como una cuesta arriba un tanto fría, como cuando el mar se empeña en arrastrarte a sus profundidades mientras tú intentas salir o como la edición extendida de aquella mítica escena protagonizada por un Leonardo DiCaprio puesto de todo en 'El lobo de Wall Street'. Algo así y nada parecido. Lo que está claro es que el primer episodio de 'Patrick Melrose' no es un camino de rosas. Benedict Cumberbatch arranca con todo, con un espectáculo de talento ininterrumpido que es por momentos tan grotesco y cómico como el mencionado de DiCaprio, y a la vez despierta una sensación de desasosiego imposible de borrar. La hora de duración que nos lanza al punto más psicodélico e imposible de la vida de este hombre roto, se percibe lenta en su empeño por subrayar la labor actoral de Cumberbatch y no consigue aligerar la carga que supone empezar en ese charco de drogas con los flashbacks sutilísimos que se insertan aquí y allá.

 Benedict Cumberbatch en 'Patrick Melrose'

Así el arranque de esta historia de dolor profundo es durísimo, todo un reto protagonizado por este drogata con tendencias suicidas, que no tienes ni idea de si va a compensar o no. Sus cinco nominaciones a los premios Emmy, entre las que se encuentran las de Mejor Actor, guion y dirección, ya vienen dando una pista. El caso es que, en retrospectiva, desde el punto en el que ahora me encuentro, el ecuador de esta miniserie basada en las novelas de Edward St. Aubyn; el viaje merece la pena. Ahora, esto jamás lo habría dicho detrás de un comienzo que invita más a tirar la toalla que otra cosa, un poco en la línea de ese adicto perdido en una nube eterna de estimulantes que hacen tan difícil e incomodo estar en su cabeza. El segundo episodio sigue un tanto sumergido en esta dinámica, pero da mucho más peso al pasado de Patrick y empieza a sugerir el motivo de ese ritmo y esa delicadeza a la hora de introducir los flashbacks. El trauma de Patrick, ocasionado por una durísima infancia, es mucho más cruel e inconcebible de lo que se podría sospechar en un primer momento, en el que este personaje de familia acomodada parece odiar a su padre como tantos hijos detestan a un progenitor demasiado estricto y envenenado por su clase.

Los colores vivos de aquel verano que pasase el pequeño Melrose en Francia, contrastan con lo peor de su apuesta por una desintoxicación que parece no va a llegar nunca. La combinación es muy llamativa porque transmite más seguridad la cama de un yonqui pasando el peor mono de su vida, que esa casa de vacaciones cubierta de higos en la que el mal está tan arraigado que lo contamina todo. Estando como estamos ante una producción de Showtime y Sky, el gigante europeo del entretenimiento televisivo, la factura no sorprende, pero aún así merece todos los halagos posibles porque es absolutamente impecable. Además es inteligente y sorprendente por la contraposición entre una puesta en escena y un tratamiento de color muy cálidos, y la insoportable tensión que transmiten la mayoría de las secuencias que se plantean bajo esta elección estética. La cena que acaba vertebrando este duro capítulo es brillante desde el punto de vista de su talento interpretativo gracias a unos Hugo Weaving y Jennifer Jason Leigh absolutamente pletóricos; pero solo acaba siendo redonda de la mano de Indira Varma, una actriz sobre la que recae la misión de subrayar que lo que siente el espectador realmente está ocurriendo, que debajo de esa superficie pulida las cosas están radicalmente mal.

 'Patrick Melrose'

¡Cuidado SPOILERS!

Las consecuencias de una crueldad infinita

"Nadie debería hacer eso a otra persona". Así lo plantea siempre Patrick, desde el desgarro profundo con el que ni siquiera ha aprendido a convivir, y así se abre la primera ventanita en el tercer episodio, una hora más llevadera que sugiere una esperanza que parecía imposible. Curiosamente este capítulo representa una más que necesaria bocanada de aire fresco a la vez que se convierte en el caldo de cultivo perfecto para que todo empiece a encajar. Alejarse de la visión difícil del Patrick drogado y de la increíblemente perturbadora del pequeño Patrick, proporciona la perspectiva que hace que disfrutes de los dos primeros episodios con efecto retardado, subrayando que esta es una de esas apuestas a las que uno solo puede juzgar desde su conjunto.

La sensibilidad con la que se plantea el abuso infantil y sus tremendas consecuencias es impactante desde los puntos de vista más insospechados, desde los juegos de cámara más inocentes y desde los personajes secundarios más ¿prescindibles? Todo esta planteado a un nivel inmejorable, y eso se nota en la secuencias que marcan, más allá de las evidentes. Hay una escena protagonizada por Weaving y la veterana intérprete francesa Chantal Neuwirth, que inquieta en lo más profundo apoyándose únicamente en los dos intérpretes y en una bandeja repleta de platos. Tal es el nivel que me parece uno de esos momentos que automáticamente pasan a ocupar su merecido puesto en el Olimpo de las apuestas televisivas más geniales y ambiciosas. Y de ahí para arriba.

Nota: 9

Lo mejor: Cumberbatch, Weaving y su guion, inteligente y sutil.

Lo peor: Un primer episodio que puede ahuyentar a los más impacientes.

'Patrick Melrose' se estrena en Sky España este martes 18 de septiembre.

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