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'The Rider': Galopando sobre la herida

Miguel Ángel Pizarro Viernes 21 septiembre 2018

Cuando se piensa en vaqueros, lo primero que se viene a la mente son los clásicos western de la época dorada de Hollywood, como 'Centauros del desierto' o 'Solo ante el peligro', o películas del aclamado spaghetti western firmadas por Sergio Leone. En los últimos años, la figura del vaquero y el western ha evolucionado de diversas formas, desde las tarantianas 'Django desencadenado' y 'Los odiosos ocho', a la vengadora 'El renacido', pasando por las feministas 'En defensa propia' o la miniserie 'Godless'. Sin embargo, pocas veces se ha querido ver esa figura alejada del género, en clave más cercano al drama costumbrista, algo que ha hecho la director Chloé Zhao con 'The Rider', premio Art Cinema en la Quincena de Realizadores del 70º Festival de Cannes y multipremiada en la 62ª edición de la Seminci de Valladolid, en la que ganó la Espiga de Plata y los premios a la mejor dirección novel para Zhao y al mejor actor para Brady Jandreau.

The Rider

Brady Blackburn es una joven estrella del rodeo y magnífico entrenador de caballos. Vive en Badlands, Dakota del Sur, donde casi todos los chavales sueñan con ser vaqueros y montar caballos en el rodeo. Sin embargo, la carrera de Brady se truncará cuando sufra un horrible accidente. Con fractura en el cráneo y problemas de movilidad en una de las manos, los médicos le revelan que no podrá volver a montar a caballo y, mucho menos, participar en rodeos. Brady verá cómo su destino, el que se había forjado desde niño, cambia radicalmente, provocando que el joven tenga que buscar un nuevo sentido a su vida, justo en un lugar donde los rodeos y los caballos son pasión.

El espíritu y la pasión del vaquero

El caso de 'The Rider' es excepcional. Chloé Zhao ejerce de directora, guionisa y productora, el filme está financiado de forma completamente independiente y se combina realidad con ficción. De hecho, la cinta podría haber sido tranquilamente un documental, ya que los actores interpretan una versión ficcionalizada de ellos, creando un espléndido híbrido cinematográfico. También está la delicadeza de su directora, que sabe captar la esencia de ese espíritu vaquero de las tierras de Baglands, lugar de mestizaje con la cultura de los nativos americanos.

The Rider

Zhao es una directora de origen chino, criada en el Pekín de los años 90, aquel que empezó a abrirse económicamente al mundo, aquel que Jia Zhang Ke retrató tan bien en 'Más allá de las montañas'. Tras vivir en Londres y estudiar cine en Nueva York, sorprende a muchos que una directora con amplia experiencia internacional opte por narrar historias de la América profunda, ya que 'The Rider' viene como evolución de su primer filme, 'Canciones que mi hermano me enseñó'. Sin embargo, la directora se empapa de la cultura y la idiosincrasia de la gente de Dakota del Sur para narrar una historia universal.

Porque 'The Rider' habla de la cultura de los olvidados de las élites de la urbe, de hombres criados para dedicarse al rodeo, viviéndolo con devota pasión. Un microcosmos en el que las redes sociales y las nuevas tecnologías carecen de interés, en el que la vida sigue de forma pausada. Zhao evoca al costumbrismo oriental y lo aplica a la América profunda, creando un filme poético, hermoso y con un fuerte trasfondo social. En ese sentido, recuerda vagamente a 'Lucky', en la que John Carroll Lynch hizo que un nonagenario Harry Dean Stanton reflexionase sobre el fin de la vida. En esta ocasión, Zhao, conjuntamente con Brady Jandreau, reflexionan sobre la vocación y los anhelos cuando toda una vida se ha visto truncada.

Deslumbrante catarsis personal

No es fácil y Zhao deja a Jandreau hablar, narrar su propia catarsis. Sorprende la forma en la que sabe llevar su propio papel, porque Jandreau no se había dedicado antes a la interpretación. Justamente, Jandreau era una importante estrella del rodeo cuando conoció a Zhao y, efectivamente, estaba superando la grave conmoción cerebral que estuvo a punto de dejarlo con parálisis cerebral. Jandreau muestra su vida con su padre, Wesley, con su hermana Lilly, que tiene Síndrome de Asperger. Lo hace sin dramatismo, con unas escenas espontáneas, sin artificios ni impostaciones. Sin duda, se está ante el magnífico diálogo entre la cineasta y el actor protagonista. La película deja momentos para el recuerdo, como los encuentros de Brady con su amigo Scott, cuyas secuelas son mucho más fuertes.

The Rider

Con una fotografía muy bella, con momentos que recuerdan a la belleza de los filmes de Wong Kar Wai, unas interpretaciones fascinantes y una reflexión interesante, con la que es imposible no empatizar, 'The Rider' es la oda del vaquero destronado, un canto a la esperanza, a la segunda oportunidad, a la vida. Magnífica, deslumbrante y, sin miedo a equivocarse, uno de los mejores largometrajes de este 2018.

Nota: 9

Lo mejor: La pasión que se trasmite a los rodeos, a los caballos, magnífico Brady Jandreau.

Lo peor: Pensar que se trata de una "película del Oeste".

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