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CRÍTICA

'La tragedia de Peterloo': Lo que oculta la victoria

Crítica de 'La tragedia de Peterloo', dirigida y escrita por Mike Leigh. Presentada en la Selección Oficial del 75º Festival de Venecia, nominada a cuatro British Independent Film Awards.

Por Miguel Ángel Pizarro Más 10 de Mayo 2019 | 10:13
Colaborador de eCartelera. Apasionado del cine y la cultura en general. Cine europeo y de animación, mi especialidad.

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Desde que en 1999 Mike Leigh sorprendiese a todo el mundo con una película sobre el dúo Gilbert y Sullivan con la estupenda 'Topsy-Turvy', el cineasta británico ha demostrado una afinidad interesante en el cine de época, al que le desmitifica con una mirada obrera y un espíritu social que siempre ha permanecido en su filmografía. Quizás preocupado por una sociedad que apenas revisa su propia historia, el director estrena 'La tragedia de Peterloo', presentada en el 75º Festival del Venecia y candidata a cuatro British Independent Film Awards.

La tragedia de Peterloo

La película se centra en los hechos que precedieron a la conocida como Masacre de Peterloo. En 1819, la Caballería británica cargó violentamente contra una multitud de entre 60.000 y 80.000 personas que se reunieron para manifestarse y pedir una reforma de la representación parlamentaria. Las consecuencias fueron 15 fallecidos y más de 700 heridos. Un hecho histórico que causó el horror de la sociedad de la época, que veía cómo la victoria del ejército inglés en la Batalla de Waterloo solo trajo más hambruna y miseria a un pueblo que se moría de hambre.

Una manera de honrar a aquellos que se manifestaron por un sistema más justo

Mike Leigh ha querido honrar a la tragedia en su 200º aniversario. Considerado un hecho histórico relevante en el Reino Unido en lo que se refiere al movimiento obrero, logró que el Parlamento se reformase y provocó el nacimiento del diario The Guardian, actualmente es un evento que no es conocido por una buena parte de la sociedad británica, como tampoco en el resto del mundo. De ahí, que el director de 'Secretos y mentiras' y 'El secreto de Vera Drake' haya querido regresar al pasado, para darle su lugar en el presente.

La tragedia de Peterloo

De ahí, que el tono de 'La tragedia de Peterloo' sea didáctico. Con lo cual, Leigh aprovecha para crear una ambientación perfecta. Su diseño de producción, obra de Suzie Davis, con la que ya trabajó en el elegante 'Mr. Turner', está cuidado al mínimo detalle, consiguiendo que el público sienta que se ha trasladado a 1819. Después, el cineasta lleva a su terreno la trama, eliminando cualquier ornamentación propia de este tipo de cintas, huyendo del tono elitista por el que es conocido el cine británico de época.

Con lo cual, la propuesta de Leigh se centra en unos diálogos certeros, con los que consigue mostrar las claras diferencias de clase. El realizador, además, consigue evitar miradas maniqueístas, al mostrar el lado humano y también ambicioso tanto de los miembros del Parlamento, como del Príncipe Regente, como también de los líderes sindicales, más pendientes de su ego en muchas ocasiones. Nota aparte a la importancia de la prensa, que tras este evento, llegó a una madurez profesional que le permitió empezar a desarrollar su propio camino como oficio.

Una historia que debe conocerse más

También es cierto que el cineasta se centra muy especialmente en lo que motivó la manifestación y su peso histórico, que es mucho (por más que los libros de Historia hayan intentado enterrarlo). Es ahí donde se ve el espíritu obrero de Mike Leigh, reivindicando a aquellas personas anónimas (muchas de ellas lucharon como soldados contra Napoleón en Waterloo), como el caso de Joseph y su familia, que se alzaron y pidieron un sistema más representativo, más justo.

La tragedia de Peterloo

'La tragedia de Peterloo' es un toque de atención con una mirada histórica, de un sistema propio del despotismo ilustrado, con el que puede hacerse un interesante símil con la actual situación social tanto en el Reino Unido como en Europa. Una reivindicación que da un toque de atención a una sociedad demasiado pendiente del futuro, pero que no mira al pasado para aprender de sus propios errores. Como siempre, una propuesta a la altura del gran maestro que es Mike Leigh.

Nota: 7

Lo mejor: Su cuidado diseño de producción y su elenco actoral.

Lo peor: Se centra demasiado en el hecho colectivo, provocando muy poco interés en las vidas personales de los individuos que lo conforman.

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