CRÍTICA

'Un océano entre nosotros': El mar no perdona

'Un océano entre nosotros' (basada en la historia real de Donald Crowhurst) no pierde ese aura de tragedia mundanal, de pobres hombres soñando con la gloria ante sueños imposibles de su era.

Por Ana Bravo Díaz 7 de Septiembre 2018 | 12:15

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Corre el año 1968 y, Donald Crowhurst, un británico aficionado a la navegación, se propone aceptar el reto que el Sunday Times ha propuesto para galardonar tanto al primer hombre en dar la vuelta al mundo en barco sin hacer escalas como a aquel más rápido en conseguirlo. Crowhurst, que no tenía experiencia previa en este tipo de hazañas, vio en el dinero la oportunidad de salvar su negocio de invenciones marítimas y también una ocasión perfecta para darle una mejor vida a su familia: su mujer, Clare, y sus 4 hijos. El resto de la aventura es historia, y una de las trágicas.

Dirigida por James Marsh, esta historia real llevada a la pantalla con algo de maquillaje no pierde ese aura de tragedia mundanal, de pobres hombres soñando con la gloria ante sueños imposibles de su era, empujados por la desesperación y las ilusiones. 'Un océano entre nosotros' (cuyo título original, 'The Mercy', no podría ser más acertado con respecto a esa metáfora de pequeñez ante la inmensidad y las locuras en las que te atrapa la soledad del mar) es una historia sobre el fracaso, la ilógica humana y la permanencia del amor pese a la adversidad y los fallos.

The Mercy

Colin Firth es Donald Crowhurst, y Rachel Weisz su esposa Clare. Él es una persona soñadora y resolutiva (gran parte de la película se la pasa citando a otros grandes hombres, aunque él no ha vivido tanto); un hombre con la dulce y ciega idea de cruzar el mundo en un barco inventado por sí mismo para así ser, a sus propios ojos y ante la sociedad, alguien. Ella es su apoyo incondicional y su compañera, su familia y la madre de sus hijos. Desgraciadamente los sueños de él se tornan en una encrucijada aparentemente insalvable, con el consecuente drama de todos los que dependen de él, para bien o para mal.

La película muestra a quienes apoyaban a Crowhurst desde el cariño y también a quienes lo hacían para aprovecharse de él y de su inconsciencia (todo sucede mal y pronto, no como el propio Crowhurst esperaba y merecía, y el film lo refleja a través del papel que jugaron los medios de comunicación en el alza y caída de alguien que decide arriesgarlo todo, y cómo viran las tornas en cuanto aparece una falla en su intento). Una falta de empatía hacia el hombre, convirtiéndole más bien en figura de aventuras y desventuras.

Un océano entre nosotros

Secuestrado por el mar

El guion de esta historia llevada a la pantalla por el director de 'La teoría del todo' está escrito por Scott Z. Burns, quien se interesó por ella al ver el documental 'Deep Water', sobre la increíble historia de Crowhurst y su familia. Viéndolo consigues completar el guion de Burns, que tiende a dramatizar y condensar sucesos de manera hollywoodiense a través de los cuadernos de bitácoras de Crowhurst y las grabaciones de voz y vídeo que realizó él mismo en el barco; los testimonios de sus seres cercanos y probablemente mucha imaginación sobre lo que pudo vivir y sentir este pobre marinero ante la frustración en alta mar.

Una fotografía que te interna en la historia y te mete en el mar, una buena banda sonora que la acompaña muy bien una ambientación de época muy conseguida, viajan con los dos protagonistas, tres si sumamos al propio océano. Colin Firth está como siempre muy bien interpretando a este hombre de a pie, pero es Rachel Weisz quien se lleva la palma con un trabajo de contención muy conmovedor. La dirección de actores también es loable, y ese empeño por mostrar familiaridad, amor y unidad entre los personajes.< Esto y más construyen una historia tan humana y terrenal como triste y universal: enfrentarte a la verdad de tu propia naturaleza, a la soledad de tus pensamientos y la carga de tus propias mentiras. Todo ello sumado al hecho de saberte juzgado por algo como vivir un sueño algo ilusorio del que has despertado de golpe tras haber sido casi arrastrado a acabar de cumplirlo.

Un océano entre nosotros

En definitiva, un film que nos habla de alguien real, a quien la situación y los sueños de grandeza que le vendían desde su sociedad le sobrepasaron. Donald Crowhurst decidió vivir y soñar, aunque a partir de ese sueño se vio utilizado, alzado a los cielos para igualmente ser tirado a los caballos, y a quien los suyos le apoyaron más allá del final.

Nota: 6

Lo mejor: La increíble historia real y el trabajo de contención de Rachel Weisz.

Lo peor: La historia está maquillada al estilo americano y es un mero pasatiempo.

Tráiler español 'Un océano entre nosotros'

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