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¿CINE O VIDEOJUEGO?

'Warcraft: El Origen': ¿Una adaptación solo para fans?

¿Rompe 'Warcraft: El Origen' la maldición de las adaptaciones cinematográficas de videojuegos? Os lo contamos en nuestra crítica de la película de Duncan Jones.

Por Pedro J. García Más 2 de Junio 2016 | 22:00
Redactor y crítico pop. Me apasiona la animación y veo series por encima de mis posibilidades.

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La maldición de las adaptaciones de videojuegos lleva muchos años sembrando las dudas y el pánico en los estudios de cine. Por un lado, los juegos aportan una fuente de inspiración muy fértil e interesante, y es lógico que las majors quieran capitalizar esto, sobre todo en un panorama en el que el ambos medios están cada vez más fusionados. Pero por otro, la fórmula perfecta para adaptar un videojuego al cine se les sigue resistiendo, y el público se acerca a estas películas con el lógico recelo que han provocado muchos fracasos sonados en las dos últimas décadas.

Fotograma de 'Warcraft: El Origen'

A la espera de la película de 'Assassin's Creed' que prepara Justin Kurzel ('Macbeth') con Michael Fassbender, y de momento parece tener entusiasmados tanto a gamers como a público general, nos llega una de las adaptaciones de videojuego más caras y ambiciosas hasta la fecha, 'Warcraft: El Origen', la versión para el cine del famosísimo juego creado por Blizzard Entertainment. Dirigida por Duncan Jones, el interesante realizador de 'Moon' y 'Código fuente', esta superproducción está diseñada para dar inicio a una saga de fantasía épica en la que Universal Pictures ha depositado muchas esperanzas. ¿Rompe 'Warcraft: El Origen' la maldición de las adaptaciones de videojuegos? Seguramente no habrá unanimidad al responder, sino que dependerá de a quién le preguntes.

No cabe duda de que 'Warcraft: El Origen' es una adaptación muy fiel del videojuego (todo lo fiel que puede ser, teniendo en cuenta su naturaleza expansiva e inabarcable). No en vano, su director es fan confeso de 'World of Warcraft'. Viendo la película salta a la vista que ha habido una preocupación, quizá demasiado grande, por satisfacer a los jugadores y evitar así la ira que han provocado pasadas adaptaciones. Esto hará que los conocedores de 'WoW' disfruten viendo el universo de ficción en el que han pasado tantas horas trasladado a la pantalla con sumo respeto y detallismo. Sin embargo, más allá de eso no hay mucho más, especialmente para aquellos que no conozcan 'World of Warcraft'. Estar familiarizado con el juego no debería ser requisito indispensable para poder disfrutar de su adaptación, sobre todo si es una historia de orígenes como esta, pero en este caso parece ser necesario para apreciarla.

Espectáculo sin sustancia

'Warcraft: El Origen' está cortada por el patrón de la épica fantástica, y no se atreve a salirse del molde del género. En su lugar, se acomoda demasiado en los clichés y evidencia una considerable falta de originalidad. Esto no sería un problema grave (al fin y al cabo es un blockbuster estival) si la historia y los personajes compensasen un poco sus carencias, pero no es el caso. Aunque Jones ha hecho lo posible por sacar provecho del material original y dotarle de algo de profundidad, 'Warcraft: El Origen' es una película más bien vacía y si no se consigue entrar en ella, puede resultar muy tediosa. Se nos prometió un conflicto bélico interesante entre orcos y humanos, pero lo cierto es que la historia se queda en la superficie en todo momento, construyendo personajes indefinidos, con motivaciones y trasfondos que no quedan del todo claros y una base argumental muy inconsistente, que como hemos dicho, hará que los neófitos se pierdan o no hallen interés en ella.

Paula Patton en 'Warcraft: El Origen'

Quizá tenga que ver el hecho de que el film ha sufrido recortes importantes en la sala de montaje o que se trata de un primer capítulo, pero aun teniendo esto en cuenta, 'Warcraft: El Origen' resulta muy farragosa y deslavazada. Su argumento es confuso e inconexo, sus personajes carecen de dimensiones, el reparto de carne y hueso es completamente intercambiable, el (escaso) humor está mal empleado y el sentido del ritmo brilla por su ausencia. Está claro que se ha dado prioridad al factor espectacular (lógico por otra parte), y se ha descuidado todo lo demás. Por esta razón, es muy difícil encontrar en ella algo más aparte del hecho de que sea una adaptación fiel. Y ya sabemos que esto no es todo, y también que lo que funciona en un medio no tiene por qué funcionar en otro.

Universo digital

En el apartado visual, 'Warcraft: El Origen' tiene cierto regusto a fantasía épica de los 80/90, algo que salta a la vista en el despliegue de magia y los estilismos (sobre todo los de los humanos), pero sus efectos visuales, obra de Industrial Light & Magic, dejan constancia del año en el que se ha producido la película. Si bien lo digital no siempre se integra correctamente con lo real y esto puede provocar sensación de falsedad (no hay más que ver la siguiente imagen), la acción es muy contundente y los personajes generados por ordenador son impresionantes. Llaman la atención sobre todo en los primeros planos, donde podemos comprobar el enorme detallismo en las texturas y la expresividad de los orcos, que se ha conseguido en parte gracias a la técnica de la captura de movimiento que se empleó en 'Avatar'. Pero no son tan convincentes en los planos generales o de batalla, en los que efectivamente parece que estamos viendo un videojuego y el exceso de CGI pasa factura.

¿Acción real o animación?

Eso sí, la fusión de entornos reales y digitales da como resultado una propuesta visual llamativa, una película que no es de animación (aunque a veces lo parezca), pero tampoco exactamente acción real. Al verla da la sensación de que aun nos queda mucho por explorar en el universo cinematográfico de 'Warcraft'. Y es que todo en ella (desde el mismo título, claro) nos recuerda que estamos ante la primera parte de una historia que podría desarrollarse muy a largo plazo. Por eso la película se deja muchos cartuchos sin disparar, de cara a las posibles secuelas. Ojalá, teniendo esto en cuenta, hubieran hecho un mayor esfuerzo para enganchar con una historia interesante y con más alma. Quién sabe, quizá para la segunda lo consigan.

De momento, lo que hemos visto no es suficiente. Más que cine, 'Warcraft: El Origen' es un videojuego que no podemos controlar. Y esto puede ser tan frustrante para el espectador (sobre todo si no tiene conocimiento previo del juego) como lo es para el jugador quedarse estancado en una misión.

Nota: 4

Lo mejor: La animación de los orcos, con unas texturas y movimientos impresionantes. Que si se conoce 'WoW' se puede disfrutar a otro nivel.

Lo peor: Una historia endeble y mal contada, con personajes planos y muchos conflictos pobremente explicados y desarrollados. Que está demasiado supeditada a su futuro previsto como saga.