Estando ya su carrera encaminada a convertirse en el principal maestro de la Nueva Carne, en 1983 David Cronenberg estrenaba 'La zona muerta', uno de sus primeros trabajos en los que el realizador canadiense no figuraba como creador absoluto, pues es a Stephen King a quien debemos la idea original de su sexto largometraje de ficción.
Producida por Dino De Laurentiis y protagonizada por Christopher Walken, nos presentaba a un joven profesor de lengua inglesa que, tras sufrir un accidente y permanecer varios años en coma, despertará habiendo adquirido el poder de prever el futuro de aquellos a quienes toca, siendo testigo de una serie de muertes que todavía no se han sucedido y que le pondrán en el ojo de mira para la policía. A continuación, repasamos algunas de las curiosidades de su proceso creativo y rodaje.

Terrorífico legado
Martin Sheen, Nicholas Campbell, Brooke Adams y Tom Skerritt fueron los principales secundarios que acompañaron a Walken en esta pesadilla con derivas hacia el horror apocalíptico y que ya hacía hincapié en la crítica a la clase política, algo que King ha explotado en repetidas ocasiones a lo largo de su carrera, del mismo modo en el que el director ha hecho alegorías acerca de la dominación de esta sobre el resto de la humanidad.
Con un presupuesto estimado entre 7 y 10 millones de dólares, la cinta acabaría recaudando en taquilla alrededor de 20, dejando claro que el tándem compuesto por Cronenberg y King fue lo suficientemente atractivo como para atraer al público a las salas, y la cual dejó varios momentos para el recuerdo, siendo su legado perdurable hasta el día de hoy, habiendo visto cómo se le han rendido homenajes desde en 'Los Simpson' a la adaptación en formato de serie que llegaría en 2002 a CBS y duraría seis temporadas.