'Magnolia' llegó en el tiempo de descuento para convertirse, de manera automática, en una de las mejores películas de la década de los noventa y la confirmación definitiva de un cineasta, Paul Thomas Anderson, como una de las voces más interesantes, atrevidas y deslumbrantes de su generación. Casi doscientos minutos de historias cruzadas repletas de instantes de una emoción extraña pero profundamente conmovedora, capaces de generar instantes de un poder indescriptible a través de un conjunto de personajes memorables interpretados por uno de esos repartos tan espectaculares que cuesta creer que sea de verdad.

Así, Thomas Anderson se sirve de las mejores versiones posibles de, atención, Tom Cruise, John C. Reilly, William H. Macy, Julianne Moore, Philip Seymour Hoffman o Alfred Molina, entre muchos otros, para construir un monumento narrativo repleto de sorpresas, risas, lágrimas, canciones y lluvia de ranas. Un auténtico laberinto dramático que atrapa sin remedio, que emociona sin trampa ni cartón y que se instala en la memoria para permanecer siempre resplandeciente.

'Magnolia', con un paso del tiempo que no le ha afectado en absoluto, ha crecido año tras año desde su estreno en 1999 hasta convertirse en una de las películas más importantes de los últimos tiempos. Las mayúsculas, en casos como el que nos ocupa, se convierten en un elemento que no admite discusión alguna: Obra Maestra. Total y absoluta.