Entre las grandes estrellas clásicas del Hollywood dorado uno de los que más ha brillado, tanto por sus luces como por sus sombras, fue Marlon Brando. El "chico malo" no sólo fue un actor metódico en su trabajo, hasta niveles extremos, sino también un alma atormentada cuya difícil vida le llevó a crear una leyenda tras él que aún sigue estando vigente. Aunque, sobre todo, Marlon Brando era el gran actor por excelencia.
Brando nació el 3 de abril de 1924 en Omaha, Nebraska. Llevaba el nombre y apellido de su padre, que fue productor de cine aunque antes se dedicó a la manufacturación de productos químicos. Su madre, Dorothy Julia, fue actriz y una importante fuente de inspiración para su hijo. Desde niño, Marlon Brando fue buen observador, además de tener la habilidad de imitar perfectamente los gestos de aquella gente en la que se fijaba.

Rebelde desde su adolescencia, fue expulsado de varios colegios, decidió convertirse en actor pese a la oposición de su padre. Antes de conquista la Meca del Cine, Brando se forjó una interesante carrera en el teatro, su formación corrió a cargo de la prestigiosa profesora de interpretación Stella Adler, además de ser uno de los primeros que abrazó el método de Stanislavski en Nueva York. No sólo eso, también tomó clases del mismísimo Elia Kazan.
El actor de 'Un tranvía llamado deseo' y 'El Padrino'...
Tras forjarse ya cierto reconocimiento sobre las tablas, ya había triunfado en Broadway en 1947 con 'Un tranvía llamado deseo' dirigida por Elia Kazan y basada en la obra de Tennesse Williams, llegó el momento del salto al cine. En 1950 debutó con 'Hombres', un filme bélico que hablaba sobre veteranos de guerra que sobrevivieron al conflicto con múltiples secuelas. Ya en esta película se vio que su método para preparar los personajes era muy diferente al visto por otros actores. Brando necesitaba analizar a su personaje, sentirlo en su piel. Por eso, estuvo un mes entero preparando su papel en un hospital militar. Rebelde, Brando se salía de las convenciones de la industria hollywoodiense.
Pero fue en 1951 cuando conquistó definitivamente al público y la crítica. El actor retomaba su personaje, el violento Stanley Kowalski, de 'Un tranvía llamado deseo', cuya adaptación cinematográfica estaba también dirigida por Elia Kazan. El éxito fue rotundo y Brando fue nominado al Oscar, premio que lograría tres años después con 'La ley del silencio'. Con títulos como '¡Viva Zapata!' o 'Julio César', la carrera de Brando durante los 50 y 60 fue excepcional.
Aunque fue en los 70 cuando deslumbró a todo el mundo siendo Vito Corleone en 'El Padrino', como también estuvo en títulos como 'El último tango en París' o 'Apocalypse Now', cuando su carrera empezó a entrar en su época de mayores tormentos. Sin embargo, como toda estrella torturada, Marlon Brando no estuvo exento de varias polémicas a lo largo de su vida, entre ellas juergas, alcohol y varias tragedias familiares. Pese a que todo ello es conocido de sobra por historiadores, periodistas y cinéfilos especializados, es momento de destacar aquellos grandes momentos de luces y sombras de Marlon Brando, uno de los grandes actores visto en la historia del cine.