Antes de que 'Juego de Tronos' llegara para cambiar por completo su carrera ofreciéndole la oportunidad de protagonizar alguno de los momentos más memorables, impactantes y, bueno, sangrientos de la desaparecida ficción de HBO, Richard Madden contaba con una carrera mucho más cercana a la curiosidad que al entusiasmo. Breves apariciones en pequeñas cintas británicas como 'Complicidad' o 'Chatroom', dos desastres, o papeles secundarios en productos televisivos de segunda línea como 'Hope Springs' o 'Worried About the Boy' precedieron su gran e inesperado salto a la fama.
[img 'Richard Madden']https://www.ecartelera.com/images/noticias/fotos/53900/53990/1.jpg[/img]
Una nueva etapa marcada por el inolvidable Robb Stark, un personaje que muchos habríamos deseado que tuviera la misma importancia en la trama que el bueno y sosainas de John Snow, y por su participación en 'Sirens', otra propuesta de la pequeña pantalla que merece una reivindicación mucho más entusiasta. A partir de ahí, Madden ha ido encadenando proyectos más ambiciosos que se han saldado con algún éxito ('Cenicienta', 'Los Medici: Señores de Florencia' o la reciente 'Bodyguard') y otro tanto porcentaje de fracasos ('Ibiza', 'Oasis', 'Asalto en París').
Con su participación en 'Rocketman' y su confirmación en el reparto de '1917', la próxima película de Sam Mendes, donde estará acompañado por, entre otros, Colin Firth, Benedict Cumberbatch y Mark Strong, Madden confirma un estado de forma profesional envidiable, la demostración auténtica de que se puede sobrevivir incluso a un fenómeno de las dimensiones de 'Juego de Tronos'. La vida más allá de los Stark del bueno de Richard.