¿Qué tienen en común películas tan distintas como 'Insidous', 'Peter Rabbit', 'Una madre imperfecta', 'X-Men: Primera generación' y 'La boda de mi mejor amiga'? Dos palabras: Rose Byrne. Efectivamente, poco importa que hablemos de, respectivamente, terror, cine infantil, melodrama, acción superheroica o hilarante comedia, si la actriz australiana forma parte del reparto, poca duda, ya hay algo por lo que merece la pena acudir raudo y veloz a la sala de cine más cercana.
Y es que, a pesar de partir casi siempre desde la distancia característica de los personajes secundarios, Byrne consigue con inusitada facilidad convertir cada una de sus escenas en algo creíble, real, humano. No hay en ella rastro alguno de los tics más manidos y aburridos de las clásicas superestrellas de Hollywood, sino una manera de entender la profesión y la industria como una carrera de fondo en la que no hay papel pequeño ni película menor. Por supuesto, no todas las elecciones que ha realizado a lo largo de su trayectoria han resultado acertadas, ni mucho menos, pero hablamos de una actriz que ya cuenta con un más que suficiente número de interpretaciones sobresalientes a su espalda.

En ese sentido, es imposible resistirse a propuestas tan variadas e interesantes, puede que también infravaloradas, como 'Espías', 'Adam', 'Les doy un año', 'Malditos vecinos' o las recientes 'Familia al instante' y 'Juliet, desnuda', películas que encontraron en Rose Byrne a la más destacada de sus virtudes. Una actriz con el don de traspasar la pantalla, ser de carne y hueso, y arrancar risas, lágrimas y gritos del público.