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Levan Gelbakhiani protagoniza 'And Then We Danced': "Nos amenazaron de muerte por solo rodar la película"

Miguel Ángel Pizarro Jueves 14 noviembre 2019

En un año de muy buen cine, llega una de las películas más comprometidas con la lucha de los derechos del colectivo LGBT: el filme 'And Then We Danced', coproducción entre Suecia, Francia y Georgia dirigida por Levan Akin y que llega a la 24ª edición de Lesgaicinemad de Madrid, el festival más importante de cine LGBT en España tras haber triunfado en la 64ª edición de la Seminci de Valladolid, donde obtuvo el premio al mejor actor poco después de anunciarse la candidatura de su protagonista, Levan Gelbakhiani, al galardón de la mejor interpretación masculina en los 32º Premios de Cine Europeo.

Una película que no ha sido nada sencilla de rodar, pese a simplemente tener una trama sobre el despertar de la sexualidad en la adolescencia: "Tuvimos muchos problemas para grabar la cinta por ser de temática gay. Algunas localizaciones que estaban contratadas con bastante antelación, al enterarse de su trama, ponían excusas y cancelaban el acuerdo", explica Levan Gelbakhiani en una entrevista para eCartelera durante la Seminci de Valladolid.

And Then We Danced

Gelbakhiani interpreta al protagonista, Merab, un joven que pertenece a la Compañía Nacional de Danza Tradicional de Georgia y cuyo sueño es ser uno de los bailarines principales del cuerpo de baile. Sin embargo, la llegada de Irakli, un joven despreocupado pero con talento, abrirá en Merab sentimientos que tenía reprimidos.

Precisamente, el filme ha causado mucho revuelo en Georgia, un país ultraconservador y muy influenciado por la Iglesia Ortodoxa. "Nos amenazaron de muerte solo por rodar la película, tuvimos que llevar escolta durante la filmación. Algunos actores, tras saber la temática, se echaron para atrás, varios bailarines se negaron a participar", revela el actor, dejando en evidencia la fuerte homofobia y transforbia de la exrepública soviética. "El coreógrafo que trabajó con nosotros aceptó con la condición de que su nombre no apareciese en los créditos", señala el intérprete.

"El Orgullo LGBT no ha podido celebrarse en Georgia"

Pese a ser un largometraje muy alabado internacionalmente desde su paso por la Quincena de Realizadores del 72º Festival de Cannes, su producción ha sido un auténtico calvario. "Hay mucha homofobia y transfobia en mi país. El colectivo lo tiene muy complicado. Hace poco quemaron vivo a un chico por ser gay y asesinaron a una mujer transexual. El Orgullo no ha podido celebrarse, es sacar una bandera de arcoíris y ser atacado por grupos de extremistas religiosos", denuncia Gelbakhiani.

And Then We Danced

De hecho, las revueltas en torno al intento de hacer una manifestación por el Orgullo LGBT en Tiflis, la capital de Georgia, en 2013, fue lo que impulsó al cineasta Levan Akin, sueco de origen georgiano, a realizar el filme. "En 2013 unas 50 personas quisieron celebrar el Orgullo en Tiflis, pero hubo miles de contra-manifestantes, entre ellos varios sacerdotes ortodoxos. Fue un ataque brutal, les dieron palizas. Tal fue la violencia, que salió en las noticias. Al verlo, eso hizo que Levan Akin decidiese investigar sobre el tema y realizar un filme", revela el actor.

Es tal el rechazo al colectivo LGBT en Georgia, que tanto Gelbakhiani como la actriz Ana Javakishvili, Mary en la cinta, coinciden en el que el filme no hubiera podido producirse de no haber sido una coproducción entre Suecia y Francia. "Lo tengo claro, hubiera sido imposible", apunta la actriz. "Si ha podido grabarse es gracias a que Suecia y Francia han estado detrás. El Instituto de Cine Georgiano solo nos otorgó la financiación que les impone la ley, no nos ayudaron, como tampoco otras entidades del país", manifiesta el actor.

"Georgia es un país muy patriarcal"

Pese a todo el actor se muestra esperanzado en las nuevas generaciones: "son más abiertos gracias a Internet, que les ayuda a ver otras realidades del mundo", pero lo cierto es que el estreno del filme a inicios de este mes de noviembre no ha sido sencillo en el país euroasiático, con manifestaciones multitudinarias durante la première, en la que grupos ultraortodoxos quemaron en público banderas de arcoíris.

"Georgia es un país tremendamente patriarcal. La sociedad es muy conservadora. No ayuda que haya mucha influencia rusa en la sociedad. Los medios de comunicación rusos tienen amplia difusión en mi país, lo que provoca que haya todavía cierta mentalidad soviética", explica el artista.

And Then We Danced

Precisamente esa influencia machista está muy marcada en la sociedad, como muestra el hecho de que la danza tradicional está muy asociada a la masculinidad, cuando el baile en otras culturas es retrato de formas más andrógina. "El ser un país tan patriarcal ha acabado influyendo en todas las áreas de la sociedad y la cultura, también en la danza, donde el hombre tiene mucha mayor importancia que la mujer", detalla.

"En la danza tradicional georgiana hay un peso enorme de lo masculino, la mayor parte de los movimientos más arriesgados y complejos recaen en los varones. Las mujeres tienen un papel secundario", agrega.

Gelbakhiani debuta con una interpretación magnífica

Uno de los aspectos más aplaudidos de 'And Then We Danced' es la interpretación de Levan Gelbakhiani, ganador en la Seminici y uno de los nominados a los Premios de Cine Europeo. La forma en la que entró en el proyecto fue de lo más inusual. "Levan Akin me encontró en Instagram, luego su director de casting me propuso entrar en la película. Al principio me negué, temía las repercusiones que pudiese tener por su temática. Llegué a rechazarlo hasta en cinco ocasiones", confiesa el actor.

And Then We Danced

"Pero después estuve reflexionando y vi que tenía una oportunidad de ser ejemplo de cambio, de poder ayudar a otras personas que puedan sentirse identificadas con la historia. Pensé que era bueno para mi país y que podía aprovechar mi carrera para visibilizar al colectivo LGBT, era mi forma de dar mi granito de arena hacia el cambio. Por eso decidí, finalmente, protagonizar la película", detalla.

Gelbakhiani no tenía experiencia en la interpretación, pero sí en la danza, aunque tuvo que prepararse arduamente para el papel. "Ana y yo estudiamos ballet clásico en Georgia, ella empezó con 5 años, y yo con 14, que ya es tarde para ser bailarín clásico profesional. Tras estudiar tres años de danza clásica, me pasé a la contemporánea, donde he desarrollado mi carrera", comenta.

And Then We Danced

Para meterse en la piel de Merab tuvo arduos ensayos de danza folclórica georgiana. "El baile tradicional está muy enraizado en la sociedad de mi país, los niños lo suelen practicar después de terminar sus jornadas en el colegio. Yo practiqué de pequeño, pero tuve que ensayar y tomar clases, porque apenas me acordaba. Estuvimos tres meses ensayando antes del rodaje y llegamos a practicar cinco días a las semana, seis horas diarias", revela Gelbakhiani, que no descarta continuar en la actuación. "Me encantaría seguir siendo actor, aunque eso depende de los proyectos que me propongan", comenta.

'And Than We Danced' se ha podido disfrutar en la 64ª edición de la Seminci de Valladolid y en el 24º Lesgacinemad de Madrid. En febrero será cuando su distribuidora en España, Avalon, estrene el largometraje en salas comerciales.

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