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El final de 'Vis a vis' ha sido tan imperfecto y excesivo como el resto de la serie

Javi P. Martín Lunes 04 febrero 2019

¡Cuidado! Este artículo contiene spoilers del final de 'Vis a vis'

Después de cuatro temporadas, una mudanza de cadena y la despedida y regreso de su protagonista, 'Vis a vis' ha llegado a su fin en FOX. La marea amarilla ha llenado las redes de lágrimas (¿amarillas?) pero lo cierto es que todo tiene que acabar, y en concreto la ficción escrita por Iván Escobar y su equipo ha saltado tantas veces el tiburón que bien podría tratarse de una serie sobre un parque acuático y no una prisión de mujeres.

Varias fugas, asesinatos, secuestros, líos de narcotráfico, conexiones con mafias de todas las etnias posibles y hasta el coma en el que quedó inmersa Macarena (Maggie Civantos) durante gran parte de las temporadas tercera y cuarta, ¿qué más podía pasar en 'Vis a vis'? ¡Un motín! Pero lo cierto es que el último episodio, 'La marea amarilla' (guiño, guiño), dentro de la imperfección y el exceso que han caracterizado a la serie, ha estado lleno de momentos memorables.

'Vis a vis'

Una temporada más humana

En conjunto, la cuarta temporada ha superado a la anterior, que se dio demasiado a la acción y los giros de guion en detrimento de lo que hizo que 'Vis a vis' fuera realmente una de las mejores series españolas de su tiempo: buenos personajes muy bien interpretados por un reparto milagroso.

En estos ocho episodios ha vuelto la humanidad a 'Vis a vis', gracias a tramas como el Alzheimer de Sole (María Isabel Díaz), el regreso del novio de Tere (Marta Aledo), la hija de Saray (Alba Flores) o la presencia de secundarios como Luna (Abril Zamora) y Palacios (Alberto Velasco), que han compensado la suspensión de la incredulidad que requerían los constantes giros protagonizados por Zulema (Najwa Nimri), Altagracia (Adriana Paz), Sandoval (Ramiro Blas) y el regreso de Maca.

Parece que los guionistas se han acordado de que lo que nos enganchó a 'Vis a vis' era la verdad que desprendían estas mujeres encarceladas. De hecho, el motín organizado por las presas de Cruz del Norte ha estado motivado por dos factores muy humanos: el traslado imprevisto de Sole, que ha enfadado a sus compañeras, y el asesinato de la hija de Zulema, que Sandoval había revestido de suicidio junto con la muerte de Altagracia, pero a Zulema no hay quien la engañe. Esta crueldad ha sido lo que terminó de romper a la presa más gélida de Cruz del Norte, y desde la muerte de su hija Zulema se ha mostrado más vulnerable y humana. Para subrayar esta caída, Najwa Nimri se ha paseado durante dos episodios con el maquillaje corrido, como un payaso triste. Gracias a estos detalles, 'Vis a vis' consigue ser icónica y memorable, aunque en la mayoría de las ocasiones entre en el terreno del cómic más hipertrofiado y abandone el terreno de la verosimilitud.

'Vis a vis'

El motín del empoderamiento

El último episodio empieza con este motín, empezado por las amigas más cercanas de Sole, apoyado por Macarena, que aparece con la pistola que Castillo (Jesús Castejón) se ha dejado robar y aprovechado por Zulema para, en medio del caos, vengarse de Sandoval. Todas las tramas convergen en un clímax, porque el manejo de la tensión y la espectacularidad siempre han sido el punto fuerte de 'Vis a vis'. Uno tiene que aceptar que las presas pueden llevar a cabo un motín improvisado solo tirando las bandejas de comida al suelo y con una única pistola, reduciendo y atando a los guardias de la cárcel, pero si lo aceptas sin cuestionártelo demasiado es tremendamente entretenido.

Cuando las mujeres toman el control de la prisión y después de que Zulema mate al pobre Hierro (Benjamín Vicuña), un guardia de la prisión que estaba coladito por ella pero no sabía demostrarlo, las presas se separan en sus propias subtramas.

Uno de los momentos más satisfactorios es ver a Zulema y Maca trabajar juntas después de la ambivalente relación que han tenido durante toda la serie. Estas dos mujeres se han amenazado, se han enemistado, se han gastado muchas putadas la una a la otra (Macarena sufrió un aborto por culpa de Zulema, madre del señor) pero siempre ha habido una tensión entre ellas que las acercaba. La evolución de Macarena de hecho ha estado siempre espoleada por su némesis; Zulema ha creado al monstruo que ahora es Macarena, digamos. Y verlas unir fuerzas contra Sandoval no solo es emocionante, sino que subraya el mensaje de empoderamiento y sororidad que rodea al motín, aunque sea forzado y algo turbio como todo en 'Vis a vis'.

Cuando Macarena se va a rescatar a Rizos (Berta Vázquez) de aislamiento, Zulema se encierra con Sandoval para castigarlo y torturarlo. Pero acaba dejando salir la crisis de identidad que está viviendo ("¿Quién soy yo?") cuando el listillo de la Barbie (como llaman a Sandoval desde que Saray le cortó el pene) le dice que ambos son iguales de psicópatas. Uno ve estas escenas y, aunque Najwa Nimri está tan magnética y entregada como en toda la serie, siente que falta algo, una chispa, que convierta esto en el desenlace que un personaje tan mítico se merece.

'Vis a vis'

Por su parte Goya (Itziar Castro) se encuentra a la dueña de la cárcel, Magdalena Cruz (la mítica Cristina Marcos, aunque está poco creíble en este papel), y se pasa todo el episodio jugando con ella como si fuera un ratoncito. Le roba el maquillaje y la ropa y le obliga a ponerse el uniforme amarillo. Estas escenas sirven de contrapunto cómico a un capítulo muy emotivo y sirven para vindicar a las presas contra esa villana que es la señora Cruz: la empresa en la sombra, la responsable económica y legal de todas las atrocidades que se cometen en Cruz del Norte.

Hay un amago de crítica social en los últimos episodios con el Inspector Castillo hablando de privatización de las cárceles y desinterés por parte de las instituciones, pero se queda en una pincelada sin sustancia.

El gran peso emocional del episodio está en la trama de Sole, que ha sufrido durante toda la temporada una fuerte pérdida de sus capacidades mentales por culpa de un Alzheimer que, por otra parte, ha resultado tan precipitado como todo en 'Vis a vis'. El fin en esta serie justifica los medios, y la enfermedad de Sole no solo motiva el motín sino que junta a la mayoría de las protagonistas en una misión conjunta: ayudar a Sole a morir y acompañarla en sus últimos momentos. Es el final más emotivo posible para una serie que en ocasiones se ha perdido en sus tramas más rocambolescas.

La escena en la que Maca, Saray, Rizos, Tere, Luna y Antonia (Laura Baena) matan a Sole y cantan juntas 'Contigo aprendí' de Armando Manzanero simboliza todo lo que es 'Vis a vis': una serie que se caería por todos lados si no fuera porque su reparto es capaz de convertir los momentos más demenciales en prodigios televisivos.

'Vis a vis'

Este motín del empoderamiento culmina en una escena tan potente como problemática: la ejecución de Sandoval. Un hombre que ha manipulado, violado y asesinado a las presas durante cuatro temporadas y que recibe su venganza de mano de todas ellas. Entre todas las presas torturan y asesinan a Sandoval, el hombre que las ha oprimido incluso después de ser castrado. Puñalada a puñalada, todas ellas, y especialmente Saray, que tuvo una hija fruto de sus abusos sexuales, acaban con la vida de Sandoval. ¿Deberíamos celebrar esta venganza brutal? 'Vis a vis' nunca se ha acomodado en los blancos y los negros.

Finalmente, las presas montan una pira (cómo y con qué materiales son preguntas que ya no tienen cabida a estas alturas) e incineran a Sole en una especie de ritual casi tribal. Cuando el equipo de la policía encargado de retomar el control de la cárcel llega al patio, las presas no oponen resistencia. El motín "más absurdo de la historia", en palabras de Sole, no tenía como objetivo acabar con el sistema o huir de él. El objetivo era plantarle cara, y mientras tanto pegarse una fiesta.

'Vis a vis'

El cameo de Miriam Rodríguez en 'Vis a vis'

1 Con las presas de Cruz del Norte

2 Itziar Castro y Miriam Rodríguez

3 Lista para cantar

4 Miriam Rodríguez en 'Vis a vis'

5 El coro de la cárcel

6 Retrato de Miriam Rodríguez

7 El reparto de 'Vis a vis' con Miriam Rodríguez

Un epílogo innecesario

El episodio termina con un flashforward que le da conclusión a todos los personajes, en forma de voz en off de Tere. Han pasado unos años y la exyonqui ha formado una familia con su novio y trabaja de asistenta social en la misma cárcel, ayudando a otras presas. Entre ellas está Rizos, la única que sigue en Cruz del Norte tras haber salido y haber reincidido porque, como Tere dice, le tiene miedo a la libertad. Saray vive felizmente con su hija y su nueva novia (interpretada por La Mala Rodríguez, por qué no). Antonia, Luna y Goya están reinsertadas y han encontrado su vocación, la primera como cocinera, la segunda como azafata de vuelos y la tercera como moza de almacén.'Vis a vis' decide acabar con un final luminoso, demasiado explícito y sencillo para una serie que ha brillado más cuando se alejaba de lo fácil.

Aunque el epílogo vale la pena por esa última escena en la que vemos qué ha pasado con Macarena y Zulema. Las dos enemigas con derecho a roce se han unido para dedicarse juntas a lo que mejor se les da: ser delincuentes. Disfrazadas como señoras con perro y pelucas (Zulema de rubia, Macarena de morena, como si por fin se hubieran fagocitado la una a la otra como Najwa Nimri hacía también en 'Quién te cantará'), y como si vivieran en una película de Quentin Tarantino, vemos a las exconvictas atracar una joyería. Es una escena excesiva y que se entrega sin complejos a esa ficción de fuegos artificiales que tan bien le ha funcionado al mismo equipo con 'La casa de papel'. Es difícil de creer, pero como espectáculo televisivo no tiene fisuras.

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