Puede salir bien, mal o regular, sí, pero lo que nunca hará acto de presencia será esa sensación de saber la dirección del siguiente paso. La trayectoria profesional de Ben Wheatley es una montaña rusa en la que nunca sabes lo que va a ocurrir, un guion repleto de giros, un mapa sin más directrices que las que marca la inquietud y el vaivén. La sorpresa, un elemento tan codiciado en estos tiempos cinematográficos, es una constante.
Sirva como ejemplo definitivo su nuevo proyecto, 'Megalodón 2: La fosa', secuela de la exitosa, al menos en lo comercial, película protagonizada por Jason Statham en 2018. Ninguna pista en la carrera del guionista, productor, montador y director inglés nos habría llevado a intuir que pudiera querer hacerse cargo de un blockbuster veraniego destinado a reventar las taquillas de medio mundo, pero, como ya se ha comentado, lo previsible no es una opción.

A lo largo de sus nueve películas anteriores, Wheatley ha logrado convencer y decepcionar, entusiasmar y aburrir, fascinar y desconcertar, pero en todos y cada uno de los casos, y aquí está lo realmente importante, lo ha logrado desde la curiosidad. Uno nunca sabe lo que se va a encontrar cuando empieza a ver una propuesta con su firma. Y solamente por eso, ni una duda, ya merece toda nuestra atención.