En la mirada de Bill Skarsgård habita, late, respira, muerde y se agita un género cinematográfico en sí mismo. Miembro ilustre de una familia de intérpretes de primer nivel, el actor sueco es capaz de detener el tiempo con un simple gesto, erizar la piel con una simple sonrisa y justificar el precio de una entrada con una interpretación.
Aunque todavía no haya logrado demasiados papeles de gran protagonista principal, Skarsgård ha sabido aprovechar sus momentos para ir construyendo una carrera repleta de títulos interesantes y trabajos memorables. Y eso, por supuesto, lo ha conseguido escapando de un físico que parecía destinado exclusivamente a pertenecer al género del terror.
Por eso, aunque en este especial encontramos un buen número de cintas que provocan tantos escalofríos como sobresaltos, también queda reflejada la versatilidad del intérprete en otros terrenos más cercanos al drama o la acción desenfrenada. Eso sí, en todas ellas hay un nexo de fuerza abrasadora que las une sin remedio: esa mirada. El sello más deslumbrante de Bill Skarsgård.