Jack. Y punto. Pasan los años, se suceden las generaciones y vuelan los almanaques, pero la figura, gigante e incontestable, titánica e icónica, de Nicholson sigue brillando con una fuerza abrumadora. Hay estrellas y actores cuya luz, pase lo que pase, sabes perfectamente que jamás se apagará.
Siempre resulta un placer sentarse frente a una pantalla sabiendo que su presencia espera al otro lado, que su mítica sonrisa, sus traviesas cejas y esa mirada felina tan característica elevaran cualquier tipo de material de partida. Hay películas mejores y peores en su extensa y apabullante carrera, por supuesto, pero no hay una mala interpretación de Jack Nicholson.
En esta ocasión, centramos la mirada en una década, la de los 90, que dejó, como poco, un par de obras maestras y varias joyas. Sí, también algún que otro traspiés, pero, permitidme que insista, incluso en esas propuestas inferiores destacaba su fuerza y carisma arrollador. Lo dicho. Jack. Y punto.