Si hay una ocasión en la que ponerse de pie sea una obligación, y no una opción, es cuando se habla de John Ford, el director de directores, el tipo que mejor supo traducir en imágenes la inmensidad de las cosas pequeñas. Siempre elegante, siempre acertado en su disección psicológica de los personajes, siempre maestro en la puesta de escena y siempre triunfador en la búsqueda del plano perfecto.
Él se empeñaba en quitarse todo tipo de méritos, combinando la humildad con la mala leche, pero su obra habla por sí sola. Seleccionar trabajos claves en una carrera tan extensa como la suya se antoja misión imposible, pero sí que se puede establecer una especia de hoja de ruta para llevar a cabo uno de esos descubrimiento cinematográficos esenciales para cualquier amante del séptimo arte. Puede sonar muy exagerado, pero es difícil entender la grandeza del cine sin haber disfrutado, al menos, de alguna de las cimas de Ford. Y no son pocas.

Por eso, aquí están diez películas imprescindibles para entender la importancia, influencia y personalidad de un cineasta del que todos los grandes han aprendido algo. Un mito en el que un buen puñado de directores se ha fijado para seguir sus pasos, rindiéndole homenajes emocionantes y necesarios. El legado que supone el cine de John Ford nunca ha tenido edad. Y sí, seguimos de pie.